Tiempo disruptivos .Tiempo de cambio en el modelo de gestión de personas.

Tiempo disruptivos .Tiempo de cambio en el modelo de gestión de personas.

Tiempo disruptivos .Tiempo de cambio en el modelo de gestión de personas.

El año 2007 marca un punto importante en nuestro país y en los países de nuestro entorno. La crisis económica entró con fuerza y ​​tuvo un fuerte impacto social y económico.

Habíamos llegado al 2007 con un conjunto de elementos que definían el modelo: una burbuja Inmobiliaria (en toda España) que hacía girar (frágilmente) una rueda de economía productiva. Eran momentos de una economía que “funcionaba” pero que le faltaba fundamento.

Veníamos de un tiempo en el que se había dado menos valor a la industria del que tenía y se había puesto “de moda” el sector servicios.

Y la llegada de la (previsible) y fuerte crisis de 2007, nos dejó en una situación de paro tanto dura, que hizo que la disponibilidad de personas preparadas fuera muy superior a la demanda del mercado laboral.

Han sido años muy duros para una parte importante de la población. Paro, temporalidad y sueldos bajos, han sido el denominador común de muchas personas y de muchas familias.

En paralelo, la globalización ha seguido imprimiendo la necesidad de innovar y de competir en un mercado inmenso, sin límites y sin fronteras. Y la tecnología ha avanzado en unos pocos años a gran velocidad.

El vocabulario que hoy nos ocupa está formado por palabras como: el internet de las cosas, industria 4.0, digitalización, robótica, automatización.

Y son conceptos que están aquí para quedarse y para identificar una realidad que ya tenemos hoy aquí y en este momento.

Hoy la industria evoluciona día a día y lo hace con intensidad. Los trabajos cambian y dentro de cinco años muchos de los trabajos que haremos, hoy ni siquiera existen.

Toda esta realidad industrial y tecnológica lleva incorporado el concepto “disruptivo”. Rompamos con lo que había para ir a un nuevo espacio aún por construir.

Y la disrupción y el cambio radical en las empresas, en los trabajos y en las maneras de hacer las tareas, requiere de preparación de las personas. Y esta preparación incluye la preparación en conocimientos y en actitudes.

Comenzaba este post hablando de una fuerte crisis económica provocada por muchos factores. Uno de ellos la burbuja Inmobiliaria. Pero uno de los principales factores que hace que un país sufra fuertes crisis económicas y por tanto sociales, es la falta de preparación y cualificación de sus ciudadanos.

Una sociedad que se fundamenta en el conocimiento, resiste mejor las crisis económicas que normalmente tienen un alcance territorial más amplio.

Una sociedad 4.0 es una sociedad que debe saber afrontar importantes y rápidos cambios. Y el verdadero valor de esta sociedad, no son en ningún caso los robots ni la tecnología sino que son las personas.

Es urgente, necesario e imprescindible formar a las personas en conocimientos. Pero es aún más necesario formar a las personas en actitudes. Es momento para saber ser flexible, adaptable, creativo y valiente.

La sociedad 4.0 pide dejar atrás el miedo y la inseguridad personal. Nos obliga a creer en nosotros mismos porque sólo desde la confianza en nosotros mismos podremos atrevernos a adentrarnos en los cambios y disfrutar de vivirlos.

Ningún trabajo será para siempre. Viviremos haciendo proyectos y aprendiendo a colaborar con diferentes personas y equipos en distintos tiempos y momentos.

Aprenderemos en función de lo que necesitamos saber en cada momento y las fuentes de información y de formación será múltiples y de diferentes formatos.

Es por este motivo que será importante disponer de directivos y de líderes capaces de dirigir y por tanto motivar a sus equipos. El talento será el bien más preciado. Copiar robots y tecnología es y será relativamente simple, porque la información es fácil de encontrar y de compartir.

Hoy pues es imprescindible que se potencien las personas, se promueva su crecimiento, se haga surgir su talento y su creatividad.

Los directivos del mundo 4.0 deben ser personas capaces de saberse rodear de personas más sabías que ellos, con más conocimientos y capaces de tratar con respeto a todos sus miembros. No quedará espacio en ningún caso por la prepotencia ni por el abuso de poder, porque el talento irá con quien mejor trato le dispense.

Hoy nos encontramos aún en un país, que tiene pendiente poner las bases firmes para la sociedad del conocimiento, apostar por la formación, por la formación profesional, para dotar de recursos la formación universitaria, para acercar la industria y la empresa a la educación, para la investigación y para formar en actitudes. Y sobre todo nuestro país, no ha puesto todavía énfasis en la formación y en el desarrollo de las personas.

Necesitamos pues de manera urgente hacer una apuesta por el conocimiento, por la formación directiva técnica y actitudinal, porque sólo con este fundamento podremos evitar las crisis económicas y sociales.

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