Una sociedad fundamentada en valores: ¿Es ingenuidad o es posible?

Una sociedad fundamentada en valores: ¿Es ingenuidad o es posible?

Una sociedad fundamentada en valores: ¿Es ingenuidad o es posible?

Desde hace muchos años, trabajo el concepto de liderazgo transformacional y en su aplicación práctica. Este término no es de mi creación, pues son muchos los autores que han publicado y han demostrado que las organizaciones de todo tipo son más efectivas si se fundamentan en este tipo de liderazgo.

El liderazgo transformacional se fundamenta en la dirección por valores, poniendo el principal énfasis en el desarrollo de las personas, haciendo que cada una de ellas saque lo mejor de sí misma.

Los valores son un término que frecuentemente se utiliza como punto de referencia, y muchas menos veces como fundamento de la acción.

Nuestra sociedad demanda cada día, que en todos los tipos de organizaciones, sea este el liderazgo principal. Es decir, los trabajadores de las empresas, los socios de las entidades, los ciudadanos pedimos que los dirigentes fundamenten su acción en los valores.

Es habitual que los ciudadanos expresen poca credibilidad en la política, en la justicia y en los medios de comunicación y cada vez más se normaliza más que estos sistemas no respondan a sus expectativas y a sus necesidades.

¿Qué pedimos a los ciudadanos en un país como el nuestro?

  • Unos dirigentes políticos que piensen en las personas y en sus necesidades en lugar de pensar en sus propios intereses.
  • Respeto. Que los políticos nos respeten y se respeten entre ellos, y que el diálogo sea la principal herramienta de trabajo.
  • La erradicación total de la corrupción a todos los niveles.
  • Veracidad y objetividad en las informaciones. Rechazamos totalmente las informaciones falsas que acusan de manera injusta a las personas o incluso las difaman.
  • Un sistema judicial profesional, independiente y objetivo, dotado de los recursos necesarios (materiales y de Gobernanza), que garantice justicia por igual a todos los ciudadanos.
  • Justicia social. Acabar con la pobreza y las malas condiciones de vida de las personas.
  • Un sistema educativo de calidad, fundamentado en valores y que promueva la creación de criterio de las personas.

Si estos puntos principales se relatan en público, la primera respuesta es que estamos pidiendo un país desde la ingenuidad.

El liderazgo transformacional, es una herramienta muy potente que impulsa cambiar el concepto de ingenuidad al de confianza para poder hacer este modelo de sociedad.

Nuestra sociedad está formada por personas que se organizan en sistemas (político, judicial, educativo, sanitario, comunicativo, …)

Hay que formar a la sociedad para saber funcionar por valores. Debemos saber que es posible educar en el respeto, en la bondad, en la sinceridad, en la objetividad …

En anteriores post he destacado que el principal elemento que aleja a las personas de la capacidad de actuar por valores, es la inseguridad y el miedo interno.

Las personas normalmente funcionamos y queremos funcionar desde la bondad. El elemento principal que condiciona a las personas para actuar haciendo daño a los demás es la necesidad de “sentirse más que los demás o que otro”, “sentirse poderosos. Por ello las herramientas más frecuentes que se pueden utilizar son: la calumnia, la mentira, la falsedad, el desprecio, el desdén, la humillación a los demás …

Al hablar de liderazgo transformacional a menudo se tiende a pensar que es una visión ingenua de la vida, de las acciones de las personas y de las relaciones dentro de los sistemas.

Los diferentes estudios demuestran que formando en valores, formando en el paradigma de liderazgo transformacional, los sistemas mejoran y las personas se sienten más completas y más satisfechas.

Por lo tanto, cambiar el modelo de funcionamiento de nuestra sociedad, no es ingenuidad. Es sin lugar a dudas, una necesidad. Y este camino, aunque difícil por cada persona de la tierra, es posible para todos y cada uno de nosotros. Las herramientas para hacerlo posible son: Querer hacerlo con humildad y coraje.

El mundo está llamando por este cambio. Invito a todos a esta reflexión y hacerla especialmente desde la confianza en creer que es posible.

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