Respeto: la clave de las organizaciones sanas.

Respeto: la clave de las organizaciones sanas.

Respeto: la clave de las organizaciones sanas.

Una vez más compartiré una reflexión sobre valores, y lo haré profundizando en el respeto.

La mayor parte de los problemas que afectan a nuestra sociedad, comienzan y terminan con la falta de respeto a las personas.

Vivimos en una sociedad tan competitiva que parece que nos dé permiso para,  avanzar a pesar de los demás y aunque sea indiferente lo que ocurra a los demás.

Es cierto que la globalización y la manera de funcionar del mundo actual, ha endurecido las condiciones de vida a todos.

  • Acceder a un puesto de trabajo, requiere de mucha preparación en competencias y en conocimientos.
  • Acceder a una vivienda se ha convertido en un objetivo muy difícil de alcanzar para muchas personas. Para los jóvenes está siendo casi imposible y también lo es para muchas personas mayores y los colectivos con especiales dificultades.
  • Y formar parte de una organización y empresa, exige también mucho conocimiento, capacidad relacional, flexibilidad y adaptación.

Y empiezo describiendo estas situaciones, porque todas ellas se fundamentan en el respeto.

El respeto es fundamental en las relaciones entre las personas, relaciones que se establecen directamente, de tú a tú, y relaciones que se establecen, aunque sea indirectamente.

 

Respetar significa dar valor a cada persona.

Si focalizamos en la política, sabemos que los gobernantes deben hacer políticas pensando en la importancia de cada persona y en sus necesidades, para poder resolverlas. Por ejemplo, si los gobernantes no hacen políticas que garanticen el acceso a la vivienda, al trabajo, a la sanidad, a la educación y el medio ambiente, realmente no están respetando a las personas.

Podríamos dedicar un libro entero a reflexionar sobre las relaciones entre los políticos. Es fácil de adivinar que estos tipos de relaciones sin respeto, provocan desconfianza, desánimo y falta de credibilidad en la población. De hecho, nadie ha analizado con  objetividad las consecuencias que tiene para la ciudadanía la falta de respeto entre los políticos. Es un estudio que  daría resultados muy interesantes.

En el ámbito más personal, como son las relaciones de pareja y de amistad, el fundamento es el respeto. Desde el respeto se crean relaciones de confianza y sólo así se puede comprender al otro, escuchándole, y tratándole de tú a tú, sabiendo mirarle a los ojos.

Las relaciones sociales, piden respeto. Las diferentes visiones de la sociedad son la realidad. Y justamente son las visiones diferentes las que pueden enriquecer nuestra sociedad.

Las empresas y las organizaciones necesitan funcionar bajo el paradigma del respeto. Esto significa dar valor a cada puesto de trabajo, al trabajo de todos y de cada uno de los miembros de la organización, a la función de cada uno, a dotar a cada persona de la remuneración que le corresponde. Y también es ser claro, decir a cada persona lo que se espera de él, es ser leal a cada compañero, a cada empleado y respetar es decir la verdad y no esparcir falsedades ni sobre el trabajo ni sobre los compañeros.

Respetar es también permitir los turnos de palabra. Permitir que una persona responda si le pregunta. Es preguntar cuando no se sabe. Es saber pedir ayuda cuando se necesita. Es saber agradecer. Es reconocer el trabajo de cada persona. Es hablar con educación. Es utilizar el tono de voz adecuado. Es no gritar. Es asignar el volumen de trabajo que es posible hacer. Es saber que nadie es más que nadie, sino que todos y cada uno hacen funciones diferentes, pero igual de importantes.

Y si uno de los principales valores para garantizar el buen funcionamiento de la sociedad es el respeto,

¿por qué es un valor tan escaso?

La respuesta se encuentra una vez más en las inseguridades personales.

Una persona cuando se siente insegura se convierte  en prepotente. La inseguridad sitúa a una persona por encima o por debajo de los demás.

Lo hemos dicho en muchas ocasiones. La inseguridad personal puede mostrarse en forma de timidez y en forma de “cierre”. Encerrarse en uno mismo y relacionarse poco, es una buena forma de protegerse ante la propia inseguridad.

El cierre en un mismo tiene diferentes formas de expresarse. Por ejemplo cuando una persona pone un muro de distancia, se aleja de los demás, para no sentirse inferior y omite incluso sus propias responsabilidades. En definitiva está utilizando “herramientas” para protegerse a sí mismo de las propias inseguridades.

De igual forma tenemos  personas que expresan sus  propias inseguridades personales, a través de la soberbia.

Fijémonos en cómo admiramos a personas que consideramos que realizan acciones excepcionales y son humildes. Esta es la grandeza. Las personas a las que admiramos son aquellas personas que tienen conocimientos y que llevan la humildad en sus genes. Son por tanto personas que respetan a los demás.

Es fácil encontrar en todo tipo de organizaciones: sociales, empresariales y políticas, personas que se consideran superiores a los demás. Por lo tanto miran desde arriba hacia abajo. Son personas que necesitan hacer este gesto, para sostenerse a sí mismas.

La inseguridad personal, fomenta las reacciones que llevan directamente a la falta de respeto.

Y también las inseguridades personales llevan a la emisión de juicios (siempre negativos) sobre los demás, incluyendo si es necesario, todas las falsedades necesarias para menospreciarlos.

El juicio, mentir sobre los demás  y menospreciar es en definitiva: falta de respeto.

Por lo tanto, para saber respetar a los demás, es necesario empezar respetándose a sí mismo. Esto significa ser sincero con uno mismo. Es saber mirarse en el espejo (interior) y preguntarse qué nos hace sentir superiores o inferiores y por tanto preguntarse cuáles son las principales carencias. No vale engañarse. Hay que ser sincero con uno mismo. Es un ejercicio que cuesta hacer. Pero es imprescindible.

El respeto es un pilar fundamental de nuestra sociedad.

Si somos capaces de respetar y respetarnos, seremos capaces de hacer un país cohesionado, de hacer proyectos interesantes, tener organizaciones estables que progresen, de retener el talento, de tener relaciones sanas con las personas, tener salud y en definitiva de hacer que eso que todos buscamos, que es “estar bien” sea posible.

Es necesario tener  coraje y humildad. Intentémoslo. Tiene sentido y vale la pena hacerlo.

2 Comentarios

  • Jaume Navarro
    25 de octubre de 2018 13:26 0Likes

    Plenamente de acuerdo. Es un primer pilar sobre el comportamiento y las necesidades sociales en conjunto. Cabe pensar que ahora es un bien mas que escaso,ya que el actual liderazgo de cara a la sociedad o empresas, se basa en conseguir objetivos antes que el respeto común. Nos falla la educación des de los primeros inicios de la escuela y difícil será mejorar la actual y futura sociedad de todos… Habrá que adaptar-se y sobrevivir.

    • Núria Aymerich
      25 de octubre de 2018 20:48 0Likes

      Moltes gràcies per la teva aportació. És molt interessant i coincideixo plenament amb tu.
      Una forta abraçada

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