¿El propósito para un nuevo año es no hacer propósitos?

¿El propósito para un nuevo año es no hacer propósitos?

¿El propósito para un nuevo año es no hacer propósitos?

En estas días estamos en el cruce de final de año y de inicio de un nuevo año.

Momentos de reflexión.

Momentos para cerrar un año que permiten la reflexión sobre cómo seguir en este nuevo año, que es en definitiva, -todavía-, una hoja en blanco.

Algunos de nosotros, dejamos atrás la pérdida de personas queridas que en estos fechas los tenemos -si cabe-, aún más presentes. También quedan atrás los recuerdos de personas que han pasado de largo de nuestra vida sin detenerse. O de otras que sin saber comprenderlas, se han alejado de nuestro camino.

Muchos, hemos vivido momentos de sufrimiento y preocupación por personas que viven situaciones muy difíciles, en que sentimos impotencia y desesperación.

También, mirando atrás, encontramos en este último año muchos momentos de ilusión, de complicidad, de conexión, de amistad, de amor, de compromiso, de trabajo y de esfuerzo que han dado sentido a nuestra vida.

Al cerrar el año podemos reflexionar sobre cuántas vivencias hemos vivido realmente y cuántas las hemos vivido desde la “ilusión”. Una ilusión que no se correspondía sólo con la que genera el latido de nuestro corazón, sino la de una proyección de lo que nos hubiera gustado que fuera y que nunca fue, porque realmente no era más que eso: una proyección de lo queríamos que fuera.

Pienso en estos momentos, en imaginarias amistades, en imaginarios compañeros de proyectos y en imaginarios proyectos que nunca fueron reales, sino que simplemente eran eso: una ilusión “óptica” y una proyección de lo que nos hubiera gustado que fuera.

Y ahora al cerrar el año me pregunto, cuánto tiempo vivimos en una falsa realidad que construimos desde la proyección de lo que quisiéramos que fuera y no es. Y si es así, ¿es falsa esta realidad? ¿O la “ilusión” forma parte de nuestra esencia y de nuestra vida?

Está claro que hay realidades tangibles y comprobadas. Estos son las del verdadero dolor y las del verdadero amor. Pero en medio … ¿cuántas ha habido de “irreales”!

Ahora es momento de mirar hacia delante, y de empezar a escribir la primera letra de la hoja del nuevo año. Momento de propósitos. Los de siempre: elementos de vida saludable, horarios laborales sostenibles, mejora de idiomas, tiempo personal, relaciones humanas de calidad.

Realmente estamos ante un nuevo periodo y por lo tanto no sabemos qué nos depara este futuro que empieza en el minuto siguiente.

La necesidad de hacernos propósitos concretos responde fundamentalmente a la necesidad de controlar nuestra vida y la agenda de nuestra vida.

¿Realmente queremos hacer deporte? ¿ Yel plan de ocio? ¿O la alimentación más saludable?

El reto es encontrar el equilibrio personal más íntimo para poder avanzar con seguridad en cada instante, sabiendo elegir lo que nos interesa y lo que nos hace sentir bien en medio del todo.

Las inseguridades personales y los miedos nos empujan hacia el control y hacia la necesidad de determinar lo que queremos y lo que no queremos en el futuro.

Sólo desde el reconocimiento de lo que somos en esencia podemos sentirnos seguros y tener la necesidad de sentir confianza para dar cada paso, disfrutando de la novedad y descubriendo que cada circunstancia es, por supuesto, un mundo de aprendizaje y de riqueza .

Por lo tanto, hoy tiene sentido pensar que el único propósito es no definir propósitos desde el cerebro. Se trata pues de proponernos, “sólo” ser. Y desde el ser, avanzar con seguridad para disfrutar de cada momento y aprender de cada circunstancia.

Como decían en un curso que hace unos años estudié en Londres, sobre la gestión de los sistemas: “quien sabe lo que es bueno y lo que es malo“. Sólo desde el sentimiento de confianza podemos avanzar en este nuevo año, que es en definitiva una hoja en blanco para descubrir.

Dejemos que la vida llene cada día y nosotros los sepamos vivir desde esta confianza, sin juicio y sin culpa. Casi nada !!!

Sólo podemos vivir el nuevo año con confianza si somos sinceros con nosotros mismos y con los demás. Esto significa actuar por valores. Juego limpio es la palabra, juego limpio con nosotros mismos y con los demás. Pero … de verdad juego limpio. No nos engañemos.

Se trata pues de vivir un nuevo año con el propósito de no determinar los propósitos. El único propósito es “ser” realmente quienes somos.

Os deseo un nuevo año lleno de felicidad descubriendo cada día el nuevo camino.

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