Principios, valores, creencias y fortalezas

Principios, valores, creencias y fortalezas

Principios, valores, creencias y fortalezas

Hablar de liderazgo, significa hablar de principios y de valores. Ya he comentado en muchas ocasiones, que la palabra liderazgo se utiliza en muchas ocasiones, sin el suficiente rigor.

No hay liderazgo sin valores. Y tal como he comentado en otros apuntes de este bloque, el liderazgo se puede aprender.

Es por este motivo que tiene sentido hacer una reflexión y un repaso de los conceptos básicos que lo fundamentan.

Principios: Es la norma o idea fundamental que rige el pensamiento o conducta.

Son muy concretos y deben ser aceptados por todos o por la mayoría de las personas.

Son ejemplos: No es aceptable matar a personas. No es aceptable robar.

Valores: La palabra viene del latín “valere”, lo que significa “ser fuerte”.

Son aquellas cualidades, virtudes que fundamentan nuestra manera de ser como personas y nuestro comportamiento.

Son ejemplos de valores: el respeto, la paz, la solidaridad, la honestidad, el amor, la justicia, la libertad, la generosidad, la bondad …

Creencias: Son ideas o pensamientos que se han aprendido y que se asumen como verdades.

Es un paradigma que se basa en la fe, ya que no hay demostración absoluta, fundamento racional o justificación empírica que lo compruebe. En muchas ocasiones se asocia a religión, doctrina o dogma.

Son ejemplos de creencias las que están relacionadas con la religión y en general que las que son culturales y por lo tanto dependen de cada población y etnia.

Fortalezas: Son competencias de cada persona. Se pueden aprender y entrenar y por tanto se pueden desarrollar.

Son ejemplos, ser ordenado, ser creativo, ser trabajador, ser riguroso, ser puntual …

La educación que recibimos en la edad infantil no pone normalmente suficiente atención en el aprendizaje de estos términos ni se profundiza lo suficiente.

Si preguntamos a un adulto cuales son sus valores, creencias y puntos fuertes, a menudo responde los que le gustan.

A todas las personas nos gustan los valores. Todos valoramos el respeto, la libertad y la justicia. Pero cada uno de nosotros tenemos unos valores principales que nos rigen. Unos reaccionamos antes frente a las injusticias o las mentiras, mientras que otros reaccionan antes, frente a la falta de lealtad o la mentira.

Es un buen ejercicio para consolidar nuestro liderazgo, identificar cuáles son nuestros valores principales y en qué orden los identificamos.

Esto lo sabremos dándonos cuenta en qué es lo que nos hace más daño y que nos provoca más enojo: la injusticia, la falta de respeto, la mentira, la deslealtad, la maldad …

Está claro que a todos nos duele la falta de respecto a estos valores,  pero si reflexionamos podremos darnos cuenta de qué es lo que nos duele especialmente.

De igual forma que los valores nos definen, las creencias nos ayudan a configurar nuestra manera de ser. En muchas ocasiones las creencias nos dan entidad, si bien normalmente las creencias son limitantes. Creer en un dogma, obliga forzosamente a priorizar y rechazar otras posiciones.

En términos de cultura religiosa podemos encontrar muchos ejemplos, pero también podemos encontrar creencias diferentes en diferentes culturas, por ejemplo respecto al papel de la mujer, o del hombre en la sociedad.

Todos tenemos fortalezas. No podemos confundir  valores con puntos fuertes. Los puntos fuertes son competencias que podemos entrenar. Los valores son inherentes. Podemos poner como ejemplo que la justicia puede ser un valor para mí, y en el momento trato de ser justo. O soy ordenado pero no necesariamente el orden debe ser un valor para mí. Sabré que es valor, cuando viéndolo de otro, me molesta que no lo respete.

A la hora de desarrollar nuestro liderazgo es importante identificar nuestros valores, nuestras creencias y nuestros puntos fuertes. Sólo identificándolos, los podemos consolidar y mejorar.

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