El principal elemento saboteador del liderazgo: las inseguridades personales

El principal elemento saboteador del liderazgo: las inseguridades personales

El principal elemento saboteador del liderazgo: las inseguridades personales

Son muchos las características y competencias de un buen líder. Muchas de ellas se pueden entrenar y aprender. La creatividad, el orden, la definición de objetivos, el trabajo en equipo, -entre otros-, son competencias que pueden ser aprendidas y mejoradas.

Cada persona tenemos de forma natural un conjunto muy importante de puntos fuertes y competencias que nos dan la facilidad para dirigir, trabajar y desarrollar nuestras responsabilidades. Uno de los elementos clave de los directivos, es la capacidad de establecer buenas relaciones personales. Este es normalmente el reto más difícil en todo tipo de organizaciones. Todos conocimiento personas con responsabilidad que son muy difíciles de trato.

Normalmente estas dificultades vienen motivadas por las inseguridades personales.

Estas pueden tener muchas formas y expresiones. Hablar de inseguridades personales es referirnos a ellas con un nombre genérico.

Por la cultura, educación y entorno en el que las personas crecemos, tenemos un conjunto de impactos que tienen efecto directo en nuestro sistema emocional.

Partiendo de que la práctica totalidad de padres aman a sus hijos, podemos comprender que estos carencias emocionales pueden venir dadas por la forma en que hemos percibido este cariño. Padres y madres más o menos duros o exigentes. Padres y madres más o menos fríos. Padres y madres más o menos expresivos. Hermanos con quien ha establecido una relación de más o menos competencia.

Son muchos los elementos que influyen en la solidez de nuestra autoestima. La autoestima, al igual que las inseguridades, son palabras muy genéricas que definen poco las emociones de las personas.

Pero las inseguridades nos marcan a todos, y es uno de los elementos que van directamente relacionados con la capacidad de ser o no un buen líder, saber definir y alcanzar objetivos, tener capacidad o no de establecer relaciones interpersonales de calidad, de trabajar con mayor o menor facilidad en equipo …

Las inseguridades personales generan mensajes internos en varios sentidos: “no soy suficientemente inteligente”, “soy mediocre”, “no sé lo suficiente”, “no soy suficientemente competente”, “no sé”, “no sé lo suficiente” , “no soy buen comunicador”, “no me entienden”, “no caigo bien”, “no gusto”, “soy huraño” …

Ante estos mensajes internos que generan nuestras inseguridades, las personas reaccionamos.

Dichas reacciones se producen en dos sentido: o por sobreactuación o por infraactuación. Algunas personas para compensar su sentimiento de “menos que …” o “o no tanto como …”, generan sobreactuaciones mostrando hiperactividad, una agenda extremadamente llena, tiempo muy ocupado, su elevado poder económico, signos ostentosos de vida , un elevado número de relaciones sociales, o relaciones con “altos cargos” de la sociedad entre otros, pensando mostrar así su “poder” o “su importancia”.

Las personas con más inseguridades emiten juicios permanentes hacia los demás, pues necesitan “hacer pequeños” a los demás, respecto a ellos mismos.

Este juicios pueden tomar diferentes formas: acusaciones, falsedades, menosprecio, enojo …

Es posible encontrar personas que tienen importantes inseguridades personales, que desprecian el conocimiento de los demás, su lugar de trabajo, la organización, su tarea, etc…

Los principales elementos que utilizan las personas inseguras son: el juicio, la culpa hacia los demás, el desprecio y el muro de distancia.

El exceso de ego es también uno de sus síntomas más evidentes. Otras personas, como respuesta a sus inseguridades, responden mostrándose discretos, callados o pasando desapercibidos en las diferentes reuniones sociales o lugares de trabajo. En muchos casos son personas que no aspiran a ser promocionados por ejemplo, porque su propia voz interna no se lo permite.

Normalmente las personas con inseguridades importantes, “culpan” a los demás de todos los problemas y errores y asumen poco sus responsabilidades.

Las inseguridades personales son lo primero que se ve de una persona, si bien es lo que todos queremos evitar mostrar. Tenemos poca conciencia de todo lo que hacemos para “disimular” los demás nuestras inseguridades. De hecho, lo hacemos de una manera casi automática.

Las palabras son una de las herramientas en la comunicación, pero se convierten casi insignificantes cuando son utilizadas para tapar inseguridades. El valor de la palabra en la comunicación coge toda su importancia cuando se usa desde yo más completo de cada persona y por lo tanto desde su seguridad natural.

Las inseguridades personales llevan a las personas a querer ocupar cargos, considerados de éxito social, sin tener el perfil adecuado y sin estar preparados para ello.

Hay que dejar claro que hay muchas personas que ocupan puesto de mucha responsabilidad que están totalmente preparados y que gestionan correctamente sus inseguridades.

Las inseguridades personal son inherentes en las personas. Todos tenemos. Lo más importante es disponernos a reconocerlas,  fijarnos en ellas, y darnos cuenta de nuestras reacciones cuando son consecuencia. Este es el primer paso para superarlas. Tomar conciencia nos hace cada día más seguros de nosotros mismos.

La mayor parte de los conflictos que vivimos en la sociedad, vienen motivados por las inseguridades personales de las personas implicadas.

Podemos encontrar ejemplos claros en los conflictos entre empresas, entre departamentos, entre directivos, o entre políticos y partidos políticos.

Uno de los principales retos de nuestra sociedad, es dar educación emocional a las personas, para que sepan manejar sus inseguridades y por tanto actuar desde su yo más completo. Por la importancia de este tema, seguiremos hablando en post posteriores.

 

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