¿Por qué es tan difícil actuar de acuerdo a nuestros valores?

¿Por qué es tan difícil actuar de acuerdo a nuestros valores?

¿Por qué es tan difícil actuar de acuerdo a nuestros valores?

¿Por qué es tan difícil actuar de acuerdo con los valores?

He hablado en muchas ocasiones del liderazgo transformacional o liderazgo por valores. No se trata, “sólo” ser buena persona, que, por sí mismo es necesario e importante, sinó que actuar de acuerdo con los valores es un camino que lo facilita.

Pero, ¿ por qué es tan difícil?

Por un lado podemos decir que no nos educado para identificar nuestros valores. Es frecuente que hablemos de valores, como un genérico! Pero ¿cuáles son realmente mis valores? Todos? ¿Mis valores son la generosidad, el respeto, la justicia, la bondad, la libertad, la lealtad, la sinceridad, …? O ¿estos son los que me gustan?

Qué fácil es decir y decirnos que nos gustan los valores y que actuamos por valores…

Pero ¿todos actuamos de acuerdo con nuestros valores? ¿Todos tenemos los mismos valores?

No. Claramente no. Y el hecho de que las personas tengamos valores diferentes es un elemento positivo. Es más: es una realidad.

En el hecho de que las personas tengamos valores diferentes se encuentra la explicación de nuestras reacciones diferentes.

Esta semana una buena colaboradora me decía: “ahora entiendo tu reacción y la de un amigo mío sobre determinados hechos! Me ha costado! Pero ahora lo entiendo: reaccionáis con dolor y con coraje ante la injusticia social y ante la mentira y la deslealtad”.

Cada persona reaccionamos de  forma diferente en función de nuestros valores. Para unos, las injusticias, las mentiras y las deslealtades nos hacen levantar de la silla. Otros se movilizan antes por otros hechos. Todo ello es legítimo.

Las personas reaccionamos de manera diferente en función de cuáles son nuestros valores principales. Y por ello nadie es mejor ni peor.

Pero, ¿sabemos cuáles son nuestros valores? Como decía, pocas veces los sabemos porque no nos han educado en saberlo hacer.

El verdadero problema aparece cuando no conocemos realmente nuestros valores, aunque pensamos que podemos hacerlo por intuición. Actuamos sin tener conocimiento real de los valores propios y de los de los demás.

Las personas tenemos mecanismos que nos permiten autoengañarnos con diferentes razonamientos y excusas para defender lo que nos conviene, aunque en el fondo sepamos que no estamos haciendo lo que se honesto.

Cada vez me parece más grave la falta de coraje para comprometernos con ser sinceros con nosotros mismos. Requiere también de coraje y humildad. Y claro que significa renuncias económicas y de ego.

Y quién sabe si muchos de nosotros no tenemos ni la capacidad de saber que es importante estar en esta sociedad actuando de acuerdo con los valores. Para saberlo hay que mirarse en el espejo con la voluntad de ser realmente sinceros reconociendo nuestras carencias en forma de miedos, de inseguridades, de complejos de inferioridad, de necesidades de reconocimiento, de necesidad de éxito social, de necesidades económicas, de necesidad de sentirnos “ser”.

Cuando nos falta esta competencia de saber identificar nuestros valores y de actuar de acuerdo con los valores, a menudo las actuaciones son en forma de ataques, engaños, autoengaños, deslealtades, mentiras y traiciones.

Y mientras … los días pasan la sociedad lo sufre.

Antes de que sea demasiado tarde, vale la pena de que todos, “todos somos todos”, nos miremos en  el espejo y nos comprometamos a ser realmente honestos. Primero con nosotros y luego con los demás.

Claro que es difícil. Es  evidente que a todos nos cuesta. Pero al final, y justamente será el final de la vida que sabremos si lo hemos hecho o no.

Puedes pulsar en este enlace para profundizar más…

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