Pongamos el contador a cero. Es tiempo de valores.

Pongamos el contador a cero. Es tiempo de valores.

Pongamos el contador a cero. Es tiempo de valores.

Pongamos el contador a cero. Es tiempo de valores.

Artículo publicada en el Diario de Sabadell. 28-03-2020

El Covid-19 está provocando un dolor inmenso a muchas personas. La muerte se lleva a conocidos, familiares, amigos y personas de todo el planeta. Son días de confinamiento. Tiempo de innegable angustia por todo lo que sucede y nos rodea.

En estas largas horas de oscuridad, tenemos tiempo de detenernos, valorar, poner prioridades y dar valor a lo que realmente es importante. Las redes han pasado de ser una herramienta habitual a ser un canal banal de distracción que nos aporta excesiva información, a menudo vacía de contenido y demasiadas veces incorrecta o falsa.

En momentos difíciles como los que vivimos, damos valor a lo que realmente lo tiene. Lo que hasta hace pocos días era un hecho casi cotidiano y trivial, ahora pasa a tener un verdadero valor: un abrazo, un beso, una cena, una reunión de amigos, el paseo por el campo, el ruido del mar. Y, especialmente, tiene relevancia lo que más nos importa: la familia y los amigos. Hoy, más de una persona, damos el verdadero valor al beso de un hijo.

Un simple gesto como el de abrir un armario nos permite darnos cuenta del exceso de ropa que tenemos almacenada. Ropa que un día compramos por un gusto casi compulsivo; sin analizar suficientemente ni la necesidad, ni la calidad, ni el origen, ni en qué condiciones se hizo. Ropa de corta vida y de poco valor sustancial.

En este tiempo telemático, tecnológico y metálico, lo que toma valor son aquellos productos que están hechos con calidad y conciencia y, que de alguna manera, están ligados a situaciones que hemos vivido y recordamos. Toma valor aquel jersey que llevábamos una noche fría de invierno y que fue, hace ya mucho tiempo, testigo de bellos momentos. ¿Quién de nosotros no tiene uno?

El día después, todo será diferente. Estaremos cansados del vacío de pantallas y de redes, especialmente, de su vacío. Será el momento de pasar al consumo responsable, racional y emocional. Será el tiempo de la efectiva responsabilidad con el planeta, en el que comprar será un acto de compromiso con la tierra y con las personas. Será tiempo de dar valor a las relaciones de calidad y los valores que las deben guiar. Miraremos más adentro que afuera. Lo esencial será valioso. Bajaremos el ruido y escucharemos el sonido de la vida que con conciencia crearemos.

Según los psicólogos, son necesarios veintiún un días para incidir en nuestro cerebro para cambiar los hábitos. Desgraciadamente, el confinamiento nos los da. Son días para poner el contador a cero para el día después, entre todos, tendremos que reconstruir un mundo, que cuando llegó el virus ya era viejo e inservible, y que ahora pide reconstruirlo sobre unos nuevos principios.

Núria Aymerich i Rocavert

Secretaria General

Gremi de Fabricants de Sabadell

 

 

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