¿Pasamos de la superficialidad al rigor?

¿Pasamos de la superficialidad al rigor?

¿Pasamos de la superficialidad al rigor?

Vivimos y vivo en un momento de la historia que lo siento especialmente superficial y faltado de rigor.

Se ha puesto “de moda” la expresión “fake news” (producto pseudo periodístico que se difunde a través de diferentes medios con el objetivo de llevar desinformación y engaño).

Entiendo que algunas informaciones reciben este calificativo de “fake news”, mientras que muchas otras informaciones sin recibir esta denominación, tampoco transmiten veracidad.

Redes sociales, medios de comunicación digitales y en papel, televisiones, radios, blogs, y en general todo el mundo de la comunicación está emitiendo veracidades mezcladas con falsedades, lo que nos lleva a todos a un alto nivel de incertidumbre en el momento de creernos las informaciones que recibimos y que, algunos (o muchos) nos hace sentir decepción y frustración.

Estamos en el mundo de la inmediatez. De la acción – reacción. Y por lo tanto de la gestión de las emociones a través del mundo de la comunicación. Se esperan los “clicks” en las noticias como si fueran el mayor objetivo y por eso se pone el titular más “vistoso” para acumular en un tiempo record el número máximo de visitas.

Nos da pruebas de ello,  que un hecho que acontence  en un determinado momento concreto, se comunica a través de las redes sociales “de una determinada manera”, lo que genera grandes debates. La pregunta es: ¿Por qué un hecho concreto genera un gran debate  y otros hechos que pueden ser muy graves no lo generan, cuando coexisten en el mismo momento?

La superficialidad no está en los hechos que ocurren, -que pueden ser graves-,  sinó en cómo se comunican y en el rigor de la publicación.

Nuestra sociedad reacciona en instantes a la comunicación que recibe, y estel momento de la historia pide a gritos: rigor, profesionalidad, honestidad, justicia social, respeto y veracidad.

Es pues el momento para trabajar para evitar la superficialidad y fomentar el pensamiento crítico y la educación por valores.

Hablar de desarrollo de liderazgo significa hablar de la educación y de la actuación por valores. Significa profundizar en el análisis, en la comprensión del porqué suceden los hechos y qué lleva a las personas a hacerlos. Todo ello no es sinónimo de aceptar las acciones de todos,- ni mucho menos de justificarlas-, sinó -justo al contrario-, profundizar en lo que nos llega, contrastar la veracidad de los hechos y preguntarnos si son o no ciertos.

Nuestra sociedad necesita trabajar para conseguir que la información que se emite y nos llega sea cierta y que sepamos desestimar aquella que no lo es. Sólo desde la certeza, podremos pedir que las acciones sean éticas y podremos valorar las que realmente lo son.

Son muchas las personas de todos los campos que actúan honestamente y por valores.

Necesitamos desarrollar el sentido crítico, aprender a analizar las diferentes opiniones de las diferentes partes, a comprender las actuaciones, a distinguir lo que es cierto de lo que no lo es. También  debemos pedirnos a todos la ética y el rigor que la sociedad necesita.

Por lo tanto, todos y cada uno de nosotros, tenemos que encontrar nuestras herramientas para rechazar firmemente las “fake news” y especialmente las “bad acciones” es decir los malos comportamientos que son aquellos que se alejan de la veracidad y hacen daño a las personas.

También es responsabilidad de todos, empezar a construir una sociedad más limpia, más sincera y más honesta.

Es el momento de profundizar en las informaciones y de desarrollar el sentido crítico y el rigor.

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