De nuevo es tiempo para el renacimiento: una nueva visión del mundo.

De nuevo es tiempo para el renacimiento: una nueva visión del mundo.

De nuevo es tiempo para el renacimiento: una nueva visión del mundo.

De nuevo es tiempo para el renacimiento: una nueva visión del mundo.

El renacimiento como movimiento cultural y artístico dominó Italia durante el siglo XV y el resto de Europa durante parte del siglo XVI. Se inspiró en el mundo clásico de Grecia y Roma e hizo renacer el espíritu de la época clásica. Todo giró alrededor del ser humano entendiendo que la felicidad se conseguía a través del pensamiento, el conocimiento y el arte. La idea era el individuo polifacético y universal que conoce y domina todas las áreas del conocimiento. Se consideraba la naturaleza y el individuo como un “todo”, armónico y perfecto en el que los artistas lo contemplan con reglas y combinaciones que le dan belleza, armonía y proporción.

Los artistas representaban el desnudo de la figura humana y tenían interés en captar los sentimientos del ser humano. Se preocupaban por el dominio del espacio organizado y proporcional. Se daba importancia al equilibrio, a la perfección, al movimiento y la expresión de los rostros.

Seis siglos después necesitamos lo mismo que los artistas definieron y representaron tan bien. Es tiempo de poner la persona y la naturaleza en el centro, de poner atención en la esencia, en el pensamiento, en el conocimiento, en el equilibrio, en la armonía y en la proporción.

El Covid-19 ha llegado en un momento de la historia en el que la sociedad que está marcada por el desequilibrio y por la falta de proporción. El consumo excesivo, irresponsable e inconsciente, la lucha vacía por el poder, la búsqueda desmesurada de resultados económicos y el menosprecio de la persona como centro de toda nuestra acción.

 Vivimos la incertidumbre del mañana. Un mañana que habrá llevado a miles de personas, mayores y frágiles, que con su adiós han puesto de manifiesto la sociedad que ya no sirve. Un mañana que será de alguna manera una página en blanco, en la que todos tendremos que ser, de alguna manera, “artistas” para la nueva creación.

La hoja en blanco que sin tardar demasiado, tendremos delante, no debe ser una utopía. Debe ser un tiempo para recuperar lo que nunca debería haberse perdido. Es momento para volver a la esencia del renacimiento.

La persona y la naturaleza han de volver a ocupar el centro de nuestro quehacer y de nuestro ser. Es momento para la justicia social y ésta debe ir acompañada de las correspondientes políticas gubernamentales que la prioricen. Las personas mayores deben tener, sin excepción, la atención que en esta pandemia no les hemos dado, y que a buen seguro hacía demasiados años que no les daba. Y también es momento dotar de los recursos necesarios a las estructuras públicas del país: sanidad, educación e investigación y seguridad.

Ahora es definitivamente el tiempo para trabajar para la dignidad de las personas. Dignidad que no puede desligarse de la creación de empleo de calidad, con sueldos dignos que reconozcan el talento, la experiencia y el conocimiento. Es tiempo para formar en el conocimiento más completo, con aptitudes y con actitudes. Es tiempo de ayudar realmente a las pequeñas y medianas empresas del país, porque son ellas las verdaderas creadoras de puestos de trabajo.

El futuro de nuestra sociedad, no puede dejar espacio para la política partidista, por el poder vacío de contenido, por la crítica inconsistente de los partidos de la oposición, por la estrategia fundamentada en el ego, por los sueldos indignos de asesores que no tienen ni conocimiento ni experiencia. 

Es tiempo para pasar realmente a la acción y debemos hacerlo aprendiendo del renacimiento, del siglo XV y XVI. La persona y la naturaleza en el centro de toda acción. Ahora es la hora. Y es la hora para hacerlo todos. Hagámoslo.

 

 

 

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