En medio del ruido: consciencia y conexión.

En medio del ruido: consciencia y conexión.

En medio del ruido: consciencia y conexión.



En medio del ruido: conciencia y conexión.

Vivimos la vida casi como un automatismo y eso nos hace perder la verdadera conciencia de lo que está pasando.

Habitualmente focalizamos en lo que queremos conseguir y en el cómo queremos que sean las circunstancias, sin poner atención en cómo está siendo la realidad.

Con frecuencia no sabemos leer el momento, ni sabemos escuchar la realidad. Nos instalamos en que no nos gusta lo que vivimos y en consecuencia lo queremos diferente.

Uno de los retos más importantes que tenemos en la vida es aprender a escuchar. Escuchar para saber leer y comprender las circunstancias de lo que está pasando realmente.

En los procesos de desarrollo de liderazgo ponemos especial atención en los diferentes niveles de escucha.

Fijémonos en cómo escuchamos habitualmente:

  • Escuchamos las palabras que las personas pronuncian.
  • Escuchamos el tono con que se expresan las palabras
  • Escuchamos, “leyendo” las acciones de las otras personas.

Con este tipo de escucha, siempre ponemos nuestro juicio. Valoramos con “falso rigor” las palabras que se pronuncian e incluso somos capaces de recordarlas a lo largo del tiempo. Damos mucha importancia a cada expresión que escuchamos, y lo hacemos en función de nuestro interés, resultando de nuestro estado interior. No escuchamos ni recordamos la realidad.

El liderazgo trabaja directamente en el aprendizaje de la escucha. Mucho más allá de las palabras, de lo que se dice y lo que se hace, se aprende a escuchar las demandas, las necesidades y los miedos de cada persona.

Las palabras y las acciones defensivas, los juicios y el control a los demás, la crítica como herramienta habitual, la actitud del “ir en contra”, la fuga y la falta de respeto y de cooperación con las personas, es la muestra más clara de no saber escuchar.

Un líder escucha con el corazón. Está claro que el corazón, es en definitiva, el cerebro trabajado y educado.

Un líder sabe escuchar lo que realmente está pasando, lo que realmente hay en el fondo, lo que es de verdad la esencia.

El error que todos hacemos de manera habitual es el situarnos metafóricamente en pequeño espacio cerrado, como si de una caja opaca se tratara, en la que los ingredientes que lo llenan son el miedo, las inseguridades, el exceso de ego para defenderse de ellas, la necesidad de competir, de ganar, de culpar a los demás y de atacar.

Todos tenemos la obligación de saber escuchar el sistema y por lo tanto, debemos saber identificar qué hay dentro de la caja en la que vivimos. Debemos saber que todos convivimos con los miedos, inseguridades y necesidades vitales, porque somos humanos. Pero también tenemos la obligación de saberlo identificar. No nos podemos dejar arrastrar por la escucha superficial, la escucha inmediata, que es la que normalmente nos gobierna  en nuestro quehacer diario.

Conectar con nuestra esencia y mirar los entornos en los que vivimos con ojos de amor y con conciencia y no desde el miedo, nos debe permitir levantar la mirada más allá de la pobre inmediatez.

Sólo con esta mirada podemos comprender nuestra misión y aportar con el máximo valor, porque en definitiva, todos tenemos la obligación de aportar en esta sociedad desde cualquiera de los espacios que ocupamos.

Aprendamos a escuchar en la profundidad de los demás, a leer la realidad, a escuchar realmente el entorno y dejamos de quedarnos en la superficie, porque en la superficie hay sólo eso: lo superficial.

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