Más rigor y menos gurús en la formación en liderazgo individual y social

Más rigor y menos gurús en la formación en liderazgo individual y social

Más rigor y menos gurús en la formación en liderazgo individual y social

Más rigor y menos gurús en la formación en liderazgo individual y social

Hablar de liderazgo transformacional del individuo o del sistema, puede parecer una disciplina teórica e incluso, una utopía.

Hace casi veinte años que trabajo con el desarrollo y aplicación práctica del liderazgo transformacional.

Como he reflexionado en diferentes post de este blog, en cursos y conferencias, el liderazgo coincide en muchos puntos con el crecimiento personal, si bien va mucho más allá.

Puedes pulsar aquí para conocer más sobre liderazgo…

Cada persona tenemos un proceso propio e intransferible de evolución y madurez.

Las diferentes personas seremos más o menos conscientes de nuestras carencias y de nuestras necesidades si bien ninguno de nosotros estamos autorizados para decir a otro cómo debe evolucionar, cómo tiene que cambiar, cómo debe mejorar ni cómo debe ser.

Todos tenemos nuestro propio ritmo y nuestro propio proceso evolutivo.

Desarrollar el liderazgo depende de la voluntad de cada uno. Y como he dicho tantas veces, requiere de dos ingredientes principales: humildad y coraje. Necesitamos ser humildes para reconocer en qué queremos mejorar, qué queremos lograr y debemos tener mucha fuerza de voluntad para hacerlo.

Para desarrollar el liderazgo, es necesario hacerlo de la mano de un profesional especializado.

Del mismo modo que no porque todos comemos somos nutricionistas, ni porque nos peinamos cada mañana somos peluqueros, el desarrollo del liderazgo requiere de profesionales formados con la correspondiente metodología. Y como todas las profesiones para saber de ella  hay que estudiar y tener experiencia en esta disciplina.

Desgraciadamente en la sociedad actual las disciplinas académicas con las correspondientes competencias profesionales aplicadas al ámbito social son poco respetadas. Es fácil escuchar a las personas que un buen día se dedican a la formación sin haberse formado a fondo en la materia que impartirán, ni sin tener experiencia ni sabiendo metodologías de formación. Seguro que muchos de vosotros conocéis personas que casi por obra de la magia se han convertido en coaches profesionales (con unos pocos fines de semana de formación y sin experiencia profesional previa).

El liderazgo es un campo especialmente abonado para la proliferación de personas que sin conocimientos otorgan la categoría de expertos en la materia.

Y esta es justamente una disciplina que necesita de especial pericia si se quieren obtener resultados efectivos. Sino, o bien nos encontramos la clases teóricas de liderazgo (contenidos que se olvidan al cabo de pocas semanas) o bien nos encontramos con pseudo-profesionales que hablan de crecimiento personal según sus propias opiniones y experiencias.

Personalmente este segundo caso me parece especialmente criticable por la falta de rigor.

El hecho de que vivimos en una sociedad donde los retos que tenemos por delante son muy importantes (sostenibilidad del planeta, respeto a los derechos humanos, paz, justicia social …), es fácil encontrar gurús que se otorgan la sabiduría y la autoridad de decir a los demás qué hacer y cómo se debe hacer para alcanzarlos.

El liderazgo transformacional es una disciplina académica, con investigación y publicaciones de muchos autores referenciados en las principales revistas científicas.

Como tal, es una disciplina que obligatoriamente requiere de metodología y rigor para ser impartida y aplicada a individuos, organizaciones y sistemas.

En el proceso de desarrollo de liderazgo transformacional se aplicarán diferentes herramientas y diferentes metodologías, para dar respuesta a las correspondientes necesidades de conocimiento, el análisis y potenciación de la experiencia y el desarrollo de las propias competencias de liderazgo.

Son muchos y variados los profesionales de diferentes disciplinas: coaching, meditación, yoga, mindfulness, tipo de alimentación, reiki, energías, conferencias sobre nuevos paradigmas, … que consideran que cada una de ellas es la clave determinante para solucionar buena parte de los problemas que tiene nuestro mundo.

Y es cierto que algunas de ellas pueden formar parte del proceso de desarrollo de liderazgo, pero ninguna de ellas por sí misma es suficiente, ni determinante.

Los profesionales que nos dedicamos al liderazgo transformacional, -bien sea a nivel individual, en equipos, en organizaciones o en sistemas-, debemos asumir la responsabilidad de tener el conocimiento riguroso, metodológico y a ser posible con fundamento científico, para impartirla.

Y todos nosotros, -los profesionales que nos dedicamos a ello-, debemos ser realmente humildes (no sólo hablando de humildad) y recordar que somos profesionales que aplicamos metodología pero que no somos en ningún caso superiores a los demás, ni gurús, ni sabios en maestría para decir a los demás cómo deben ser ni qué hacer. Ni consejos ni lecciones a nadie. Sólo formados con rigor con la correspondientes metodología.

Si salimos del rigor académico y metodológico y de la humildad profesional, tenemos posibilidades de encontrarnos “charlatanes” que a partir de sus propias carencias personales (ellos le llaman experiencia) harán teorías vacías de contenido que impactan negativamente en una sociedad que necesita más que más rigor para mejorar.

No me cansaré de decir que nuestra sociedad necesita directivos, políticos, trabajadores, vecinos y amigos que desarrollen su propio liderazgo transformacional para funcionar por valores. Los primeros que tenemos que empezar a hacerlo somos cada uno de nosotros individualmente. Y también para todos y cada uno de nosotros no hay otra camino que el compromiso, la responsabilidad, la verdadera humildad y el coraje para hacerlo.

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