Liderazgo y poder en tiempos de crisis

Liderazgo y poder en tiempos de crisis

Liderazgo y poder en tiempos de crisis

Liderazgo y el poder en tiempos de crisis.

El “poder” “es un concepto complejo. Son muchos los autores que a lo largo de la historia han profundizado en ello. El “poder” se podría definir como la capacidad unilateral de determinar cambios significativos en la vida de otras personas, a través de acciones realizadas por uno mismo.

Y el “poder” en sí mismo, en muchas ocasiones es necesario para conseguir que determinadas acciones se realicen ordenadamente para alcanzar un objetivo determinado.

El tema esencial es cómo se ejerce el poder y cuando se debe ejercer este poder.

Y es así como nos encontramos con los conceptos de  “potestas”  y  “autoritctas” .

Si bien la potestas es un concepto jurídico que manifiesta el poder,  facultad, dominio que se tiene sobre los demás, ya sean personas o instituciones, la autorictas hace referencia a una cierta legitimación socialmente reconocida, que procede de un saber y que se otorga a una serie de ciudadanos. Ostenta la autorictas aquella personalidad o institución que tiene capacidad moral para emitir una opinión cualificada sobre una decisión.

De estos tres conceptos: poder, potestas y autorictas podemos hacer algunas reflexiones desde la perspectiva del liderazgo transformacional:

En la vida cotidiana es fundamental saber ejercer y reconocer el poder. Y es imprescindible saber respetar la potestas. En cuerpos jerárquicos por ejemplo, esta potestas es imprescindible. Pero también lo es en las empresas y en las instituciones.

Es imprescindible saber ejercer el poder, para conseguir el autorictas que permite fundamentar la potestas.

Cuando no se sabe ejercer el poder, o éste sólo se fundamenta en la potestas, sin ganarse la autorictas, la eficacia es menor y el malestar de las personas que tienen que obedecer es importante.

En tiempos de crisis, y en este momento actual que estamos viviendo a raíz de la pandemia por  COVID19, es importante saber respetar la potestas y que los responsables se ganen la autorictas.

El verdadero problema con el poder y su aplicación, es cuando se recurre a querer tenerlo “sólo” para sentirse más importante.

En la vida cotidiana es fácil encontrar personas con poco liderazgo, que tienen la necesidad de mostrarse poderosos ante el mundo. A menudo es inversamente proporcional  la gran necesidad de sentir poder con los menos recursos personales.

El liderazgo personal da más capacidad para dialogar (escuchar, hablar, intercambiar visiones), más capacidad para llegar a consensos, más capacidad de compartir decisiones.

El liderazgo personal y en concreto el liderazgo transformacional, aumenta la capacidad de ser generoso, de comprender a los demás, respetar las necesidades y el trabajo de los demás.

En momentos excepcionales se necesitan líderes. Es cierto. Pero por encima de todo cada uno de los ciudadanos, tenemos que activar nuestro propio liderazgo. Esto significa que debemos saber respetar la potestas de quienes los ciudadanos les hemos dado el poder con nuestro voto.

Los responsables políticos y gubernamentales tendrán la autorictas si escuchan a los que tienen el conocimiento técnico para dar respuesta a un crisis de gran magnitud como la que vivimos.

Ahora es tiempo de evitar el juicio constante y la crítica a quienes dirigen una crisis de esta magnitud. Seamos conscientes de quien está al frente de una problemática como ésta, es por supuesto una de las tareas más difíciles que pueda tener.

Pienso, -con el corazón en la mano-, que no hay nadie con tanta capacidad para gestionar esta crisis de manera perfecta, si es que hay alguna manera, de hacerlo perfecto.

Ahora es tiempo para aceptar la potestas del poder y aumentar nuestro conocimiento y nuestra práctica de liderazgo:

  • Quedémonos en casa. Lavémonos  las manos. Evitemos contagios. Respetemos las instrucciones.
    No hagamos correr falsas informaciones.
  • Es tiempo para fundamentar la potestas de los gobernantes con la autorictas que les darán los expertos en las correspondientes materias (salud y seguridad fundamentalmente).
  • Es tiempo para profundizar en nuestro propio liderazgo y en nuestra actuación de acuerdo con nuestros valores.

    Respetemos a los demás, evitemos el juicio y la crítica y evitemos la demagogia. Cuando esta cruenta crisis de salud haya pasado, estaremos en una nueva etapa. En esta nueva etapa, también tendremos que seguir recordando que el poder, la potestas y el autorictas deberan  ser respetados. Será responsabilidad de todos. Esperemos que las inseguridades personales y los complejos más banales no sigan marcando el día a día de nuestras vidas.

Deseemos que pronto, todos nosotros tengamos el mismo objetivo: sacar adelante nuestra sociedad. Sólo podremos hacerlo desde la lealtad personal e institucional, desde el más profundo respeto a todos, desde el compartir, desde el diálogo y desde la bondad.

Queda camino por hacer, pero quien sabe si este maldito virus, después de tanto dolor y tantas pérdidas, nos puede dejar más humanidad.

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