Liderazgo y alineación de las personas en su puesto de trabajo.

Liderazgo y alineación de las personas en su puesto de trabajo.

Liderazgo y alineación de las personas en su puesto de trabajo.

Liderazgo y alineación de las personas en su puesto de trabajo.

En la década previa a 2010 las empresas fueron dar valor al conocimiento y al talento. Había actividad económica, y la globalización marcaba la competencia e impulsaba a hacer la mejor producción. Sólo había un camino: potenciar y retener el talento. Los departamentos de recursos humanos de las empresas se tuvieron que profesionalizar al máximo y su función era la de captar el mejor candidato para cada puesto de trabajo. La competencia era fuerte. El talento era el principal valor.

Ciertamente, como siempre, la ley de la oferta y la demanda marcaba el camino.

La crisis económica y financiera de 2008, golpeó con fuerza a las empresas. Aumentó el desempleo y la supervivencia, fue, –lógicamente-, la prioridad. Pero en este duro tránsito también se perdió una parte de lo que se había ganado: valorar el talento y el conocimiento y pagar los sueldos que se correspondían.

El verdadero valor diferencial de las empresas y de las organizaciones es el del conocimiento y el talento de las personas que la forman.

No es tiempo sólo por las patentes ni de retener a las personas con conocimiento para que sientan que tienen trabajo para toda la vida.

Hoy las personas formadas y con conocimientos están dispuestas a cambiar de trabajo para ir a la empresa y organizaciones les permite crecer y hacer útil su saber.

Una buen dirección, el buen ambiente de trabajo, las relaciones humanas de calidad, la definición clara de objetivos, la capacidad de los directivos de valorar y respetar a las personas y facilitarles que aprendan, se desarrollen y crezcan, se convierten en  la verdadera motivación para seguir en un puesto de trabajo. El sueldo es importante, –muy importante en el sentido de que debe ser justo por el trabajo y capacidad de quien lo percibe, pero los otros factores se convierten también determinantes.

No nos podemos permitir pensar que el lugar de trabajo es “sólo” para darnos recursos para vivir.

Nuestro lugar de trabajo debe permitirnos disfrutar, aprender, aportar y crecer.

Las empresas deben saber que las personas aportan más cuando más sienten que son útiles y que su función tiene un verdadero sentido. Hay que conseguir un verdadero sentido de pertenencia.

Trabajamos una parte importante de las horas de nuestra vida y nuestro trabajo, tiene que ser forzosamente gratificante. Lo debe ser, por el propio sentido que tiene, para la persona y para la organización. Cuanto más sentido tiene nuestro trabajo, más aportamos.

Soy totalmente contraria a escuchar el comentarios que dicen, que las ocho horas son lo que corresponde y que hay que entender que la vida pasa sobre todo, fuera del trabajo.

El equilibrio entre la vida personal y profesional es importante. No podemos ser unos workaholics, porque sería una muestra de una disfunción. Pero por otra parte no se saludable imaginar que nuestro lugar de trabajo y nuestro trabajo no está alineados con lo que realmente somos, sabemos y nos gusta.

De hecho, el trabajo y la profesión que desarrollamos tiene un impacto directo en nuestra manera de ser y de hacer.

Hay pues saber alinear lo que somos, lo que sabemos, nuestro propósito de vida y nuestra profesión.

Además, nuestros valores deben estar al máximo de alineados con la organización en la que estamos. Si no es así, el tiempo de permanencia está limitado. De una manera “mágica” aparecen ofertas y oportunidades que las personas aceptan y entonces, cambian.

Debemos darnos cuenta de que las personas son el bien más preciado en las organizaciones. Y es por eso que deben poder desarrollarse aportando todo lo que es.

Actualmente, la vida profesional se fundamenta en buena parte en el conocimiento y es por eso que hay que dar la verdadera importancia que tiene cada persona dentro de una empresa.

Necesitamos empresas y organizaciones con directivos que hayan desarrollado su liderazgo.

El momento “obliga” a tener directivos líderes, capaces de crear visión, de confiar en sus equipos,  huir de las estructuras jerárquicas de contenido vacío y pasar a las estructuras basadas en la confianza y en el valor del conocimiento y del talento.

Los directivos deben ser capaces de ejecutar la estrategia y por eso es clave reforzar su liderazgo. Confianza en sí mismos. Confianza en los demás. Deben tener la capacidad de hacer equipo y equipos que sean creativos y potentes.

Hablo siempre de liderazgo transformacional y de liderazgo ético. El mundo actual no puede actuar al margen de este tipo de liderazgo. Pongámosle el nombre que queramos, pero debemos de convertir los directivos en verdaderos líderes.

Esto significa, que el poder por el poder destruye el talento. Los egos desmesurados rompen los proyectos. Dar valor al conocimiento y la confianza, empodera a las personas y las mantiene y las retiene en su lugar.

Es tiempo para desarrollar el liderazgo transformacional, tiempo de liderazgo por valores.

La ética, el respeto, la confianza, el conocimiento y la importancia de hacer equipos (no grupos), son los valores y los elementos impulsores para tener organizaciones creativas e innovadoras.

Está claro que para ello se necesitan directivos y empresarios que hayan desarrollado su liderazgo. Una vez más lo diré: para ello es necesario, coraje y humildad.

Hay que mirar hacia dentro. Mirar las carencias y las fortalezas de cada uno. Reconocer, admitir y gestionar los propios errores. Dejar la culpa en un cajón y no culpar indiscriminadamente a los demás de todos los males de la empresa ni de sus propias carencias. Es  tiempo para dar valor a las personas. Es tiempo para respetar a las personas como son, quiénes somos y cómo lo hacemos. Impulsemos y hagamos crecer el conocimiento y el talento. Sólo así las organizaciones crecerán.

Los líderes de hoy deben ser capaces de ver y definir la estrategia, percibir el sentido de lo que hacen y hacia dónde hay que ir, crear una visión e identificar los valores que lo sustentarán. Y eso sí, contar con todo el capital humano de la empresa. Sólo desde este capital humano, y de directivos con liderazgo, las empresas y organizaciones tendrán sentido, aportarán valor y seguirán presentes en el tiempo.

Ha llegado el momento de hacerlo.

Hagámoslo!

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