Liderazgo transformacional: más que una utopia. Un sueño. Una realidad.

Liderazgo transformacional: más que una utopia. Un sueño. Una realidad.

Liderazgo transformacional: más que una utopia. Un sueño. Una realidad.

El liderazgo transformacional: más que una utopía, es una herramienta para mejorar la sociedad.

Desde hace muchos años leo, estudio, hago investigación, trabajo, profundizo y escribo sobre el liderazgo transformacional.

Sin ir más lejos, hoy he acabado la elaboración de un artículo académico, que demuestra que aplicar metodología en liderazgo transformacional, mejora las organizaciones. (Ahora vendrá el tiempo indefinido o infinito porque la correspondiente revista académica lo publique).

No me preocupa especialmente el número de personas que siguen este blog, ni la relevancia social de mis publicaciones o conferencias. Me interesan las personas que como yo creemos en ello y estamos comprometidas. Y especialmente me interesan las personas que viven intentando aplicar este modelo de liderazgo.

El liderazgo transformacional es aquel que fundamenta en valores la  forma de hacer y de ser: conocimiento, respeto, trabajo en equipo, ética, honestidad, humildad, coraje, responsabilidad con uno mismo y con los demás.

En definitiva, después de los años volvemos a hablar de humanismo y de la importancia de los valores de las personas en las organizaciones y en la sociedad.

A lo largo de la historia, ha habido muchos de etapas que han pedido poner énfasis en el respeto más profundo a las personas. Ahora también es uno de esos momentos.

En un hablar genérico, son muchos los que dicen que las personas se dedican a la política por interés personal lo cual traducen en dinero, posición social e interés propio. Y en el “todo vale” para conseguirlo.

Los que hemos tenido relación directa con la política, sabemos que esta afirmación no es cierta.
No todas las personas que se comprometen políticamente lo hacen por su propio interés. Hay que decirlo alto y claro. Y hay que decirlo porque es injusto y no se responde con la realidad.

En política hay muchas personas que renuncian a menudo a su tiempo personal, tiempo para la familia y amigos, tiempo de ocio, más ingresos y más comodidades, para defender lo que creen y trabajar para mejorar la vida de las personas.

Pero ciertamente, en política hay que ser más y más exigentes. Es verdad que actualmente hay mucha demagogia y que el momento pide a gritos de la necesidad del liderazgo transformacional. Es decir, de liderazgos que trabajen por valores.

La misma reflexión la puedo homologar al mundo empresarial y las entidades sociales.

Hay muchas empresas y empresarios (pequeñas y medianas empresas, y también de grandes), que funcionan por dirección por valores. Lo destaco porque merecen todo mi reconocimiento.

Dicho esto, hay que avanzar para lograr que en todas las empresas y organizaciones se imponga el modelo de liderazgo transformacional, es decir la dirección por valores a todos los niveles de mando.

En estos veinte años que me dedico profesional y académicamente al liderazgo, en muchas ocasiones he tenido el sentimiento de que yo hacía un camino en dirección contraria y en solitario.

Para algunos que lo han escuchado de lejos y no han profundizado, les puede parecer un discurso teórico.

Para otros, por intereses personales no les interesa ni acercarse al concepto, para así poder obviarlo en libertad. (Por ejemplo los que sólo están interesados ​​en resultados económicos y / o posición social).

Para otros, puede haberlos parecido trivial (especialmente pueden haberlo considerado así, las personas que no tienen ningún interés en la dirección por valores).

Para algunas escuelas de negocios y de formación superior, hablar de formar de liderazgo transformacional, se considera más una utopía que una realidad. Y tienen una parte de razón. Para formar en liderazgo transformacional  es necesario dar un paso más que dar clases magistrales. Y en las clases magistrales incluyo los ejemplos prácticos de directivos de empresas de éxito. (Éxito normalmente relacionado a volúmenes de facturación y rendimiento económico).

Para formar en liderazgo transformacional hay que formar para transformar y conseguir que después del curso, los alumnos sientan que este es el modelo de dirección con el que han creído toda la vida, y que es lo que han aplicado siempre.

El liderazgo transformacional aprende consiguiendo que el conocimiento adquirido sea conocimiento inconsciente. Entonces el  profesor debe poder disfrutar de escuchar, al cabo del tiempo ,al alumno cuando le explica cómo debe ser el liderazgo y la dirección valores.

Formar en liderazgo transformacional va mucho más allá de las palabras. Hay que aplicar metodología y hay que saberla aplicar. No se trata de recitar un libro, ni siquiera mostrar ejemplos prácticos de directivos.

También en este mundo de la formación y de la consultoría, -al igual que en la política y en la empresa-, hay buenos profesionales que actúan fundamentados en el conocimiento y en los valores, mientras que otros visten un discurso amable que con un buen plan de marketing consiguen una buena facturación.

Dediqué bastantes años de mi vida profesional a formarme y luego formar a directivos de organizaciones y de empresas en liderazgo transformacional.

Después decidí asumir direcciones generales de organizaciones complejas, en las que tiene sentido aplicar el liderazgo transformacional. Son organizaciones que tienen impacto en la sociedad de una u otra manera.

Ciertamente es más difícil asumir direcciones generales de organizaciones complejas y dirigirlas con el paradigma de liderazgo transformacional que dar clases. Como siempre es más difícil hacer que hablar.

Requiere de más coraje, de más tenacidad, de más paciencia y de más serenidad que impartir un curso.

Actualmente combino la dirección general con las conferencias y algunas formaciones puntuales en organizaciones que tienen impacto social.

Y hoy os comparto esta reflexión, hoy en tiempos de quietud y tras haber disfrutado ayer de un tiempo de espera antes de entrar en un quirófano (para una intervención menor, pero intervención al fin y al cabo). Escuchaba, observaba médicos, anestesistas, enfermeros y enfermeras y camilleros. Veía como en aquel espacio había respeto, compromiso, atención a los pacientes, generosidad, amabilidad, trabajo en equipo, profesionalidad, entrega, ilusión e incluso distensión (siguiendo algunos de ellos por el móvil los fichajes de los jugadores de la liga de fútbol ). También en ese espacio había liderazgo transformacional.

Y mientras esperaba que la anestesia llegara a mis arterias, me daba cuenta del sentido que tiene sentir la pasión por una disciplina que mejora la sociedad como es el liderazgo transformacional, tan necesaria en el mundo actual.

Mirando los ojos del profesional, me di cuenta de que lo que tenía sentido era seguir adelante en mi camino, aunque a veces la sensación sea de poca comprensión por parte de algunos.

Ni el efecto de la anestesia cambió mi convencimiento.

Los ojos del médico mostraban su compromiso con el liderazgo transformacional.

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