El liderazgo es más que palabras. Es obtener resultados.

El liderazgo es más que palabras. Es obtener resultados.

El liderazgo es más que palabras. Es obtener resultados.

El liderazgo es más que palabras. Es obtener resultados.

Lo he escrito muchas veces en estas páginas y lo he explicado en conferencias y en los muchos cursos que he impartido. El concepto de liderazgo se ha confundido. Y se ha dañado.

Se confunde con facilidad a un responsable de una organización o un directivo con un líder. Nada más lejos!

El mundo está lleno de directivos sin liderazgo y de personas líderes que no son responsables de ningún proyecto, de ninguna organización ni de ningún equipo.

La sociedad, la prensa y muchas personas llaman líderes a los responsables de los partidos políticos, a los presidentes de gobierno, los ministros, los consejeros, los CEO de las empresas y los directivos de organizaciones.

El mundo ideal sería aquel que los directivos fueran líderes.

Esto significa que cumplen, -como mínimo-, las siguientes cuatro premisas:

• Dirigen con conocimiento

• Dirigen fundamentándose en los valores del respeto a las personas, la ética, la confianza y la profesionalidad.

• Definen objetivos importantes

• Su trabajo tiene como retorno la mejora de su organización y de la sociedad

• Obtienen resultados tangibles y medibles

El liderazgo no se aprende sólo a través de un libro, de un manual o de un curso.El proceso de desarrollo de liderazgo es un proceso que necesita de una metodología.

El liderazgo va mucho más allá de la formación y tiene mucho más que ver con la transformación de las personas y en consecuencia de los equipos y de las organizaciones.

Es posible pasar de ser directivo líder. Pero como he explicado tantas veces requiere de fuerza de voluntad y de mucha humildad.

Hay que ser humilde para saber que hay que aprender a ser líder. Sólo desde la soberbia y desde el orgullo se niega la posibilidad de aprender a serlo. E incluso de menospreciar los procesos de liderazgo.
La soberbia y el orgullo, son dos muestras de la propia inseguridad. Atrevámonos a ser líderes!  Aunque nos cueste.

Para aprender a ser líder se debe tener fuerza de voluntad.

Cuando las circunstancias se nos presentan muy difíciles (vida personal, profesional, empresa, negocio …) es más “cómodo incómodamente” quedarnos en la silla del “no hay nada que hacer“.

Otras personas, frente a las dificultades (normalmente en el ámbito político y empresarial) aplican el “todo vale” para que puedan seguir adelante. Las justificaciones son múltiples (“así mantengo el trabajo y por lo tanto la familia, la organización, lugares de trabajo o incluso así mantenemos el poder para “mejorar la sociedad” ...).

Sólo tiene sentido que el directivo se transforme en líder y así dirija la empresa, la organización o la ciudadanía desde el conocimiento y de acuerdo con los valores.

El liderazgo no son palabras vacías!

El directivo que desarrolla su liderazgo se transforma en líder.

Y el líder sabe definir objetivos y sabe que su acción tiene retorno para mejorar la sociedad.

  • Dejemos atrás la crítica y el juicio a los demás.
  • Aprendamos a ponernos en su lugar para comprender que para todos es difícil tomar decisiones, definir y alcanzar objetivos.(Ahora en tiempos de la pandemia Covid-19 es fundamental ponernos en lugar de los dirigentes políticos y sanitarios para comprender la extrema dificultad de tomar decisiones que afectan directamente a la vida de las personas.)
  •  Asumamos nuestra propia responsabilidad y hagámoslo con respecto a los demás y con ética. No sólo con palabras, sino con hechos.
  •  Dejemos de una vez por todas de actuar con “el todo es válido” para salvaguardar nuestros intereses y pensemos que formamos parte de una sociedad en la que nuestra acción tiene efecto directo.

Es tiempo de comprender el significado de la palabra líder y de saber qué quiere decir que un directivo desarrolle su liderazgo.

Como digo a menudo, todos y cada uno de nosotros tenemos que desarrollar nuestro liderazgo. Todos podemos y debemos ser líderes. Entonces podremos decidir si queremos ser directivos, creativos, pintores, políticos, maestros, padres o madres de familia o viajeros del mundo…

Si queremos ser líderes hay “tres sillas” en las que no nos podemos quedar sentados:

• La silla del victimismo

• La silla del “todo vale” para defender nuestros intereses

• La silla del juicio y la culpa a los demás

Incluso las personas con problemas realmente graves (de salud o por condiciones extremadamente duras) deben poder mirar adelante, también pidiendo ayuda y dejándose ayudar. Pero construyamos entre todos un futuro que se fundamente con el Si y no con el NO.

El líder se dispone a ayudar y ayuda a quien lo necesita. Sabrá dejarse ayudar en otro momento.

Asumamos nuestras propias responsabilidades y hagámoslo con ética y con rigor.

Y esta reflexión nos incluye a todos:

• A políticos (presidentes de países, presidentes de partidos y cargos a todos los niveles …)

• A directivos de empresas, entidades y organizaciones

• A personas con responsabilidades públicas (sanitarios, policías, bomberos, maestros, jueces ..)

• A todos los dirigentes de las organizaciones públicas

• A todos y cada uno de nosotros

Toda la sociedad y nuestros hijos, nos lo piden y lo merecemos.

Aprender a ser líder es una obligación de todos nosotros. Es difícil: si. Pero mirémonos en el espejo y preguntémonos qué podemos hacer para ser líderes.

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