Liderazgo. Aprender a aceptar la realidad para construir futuro.

Liderazgo. Aprender a aceptar la realidad para construir futuro.

Liderazgo. Aprender a aceptar la realidad para construir futuro.

  • Liderazgo: aprender a acceptar la realidad para construir futuro.

A menudo vivimos en modo “automático”. Hacemos. Planificamos. Actuamos.

Aunque esto no siempre la vida nos da las circunstancias tal como las deseamos.

Sabemos que es así. Pero hasta que no ocurre  algún hecho impactante, no tomamos conciencia de ello. Se trata,  eso si, de aprender de cada una de ellos.

Las circunstancias sobrevenidas pueden ser diversas. Pérdida de seres queridos, enfermedades que aparecen sin avisar o incluso las fracturas derivadas de los accidentes domésticos más absurdos. Todo ello cambia los planes más deseados.

La pandemia ha sido un ejemplo para los que directamente han estado afectados en la  salud y para los demás, moviéndonos  entre la prevención y la alerta.

En mi caso una fractura de una vértebra, ha sido suficiente para reflexionar sobre cómo vivir y tratar la adversidad.

Primero: aceptar que la más absurda de las circunstancias te trastorna la vida. Aceptar no es una tarea fácil. Lo más humano es enfadarse con la contrariedad. Para aceptar hay que ser humilde. Saber que de verdad somos frágiles. Sentirlo. Admitirlo.

Segundo: encontrar el equilibrio entre la fuerza de voluntad y la victimización. ¿Intentas normalizar la vida a pesar de la situación?
¿Claudicas?
¿Cuál es el equilibrio?
Quizás la respuesta sería: lo que te diga el médico o lo que te diga el cuerpo.
¿Lo que me apetece?
¿Lo que puedo?
¿Hasta donde puedo?
¿Quién gana? ¿El cuerpo o la mente?
¿Qué es ser temerario?
O …  ¿qué es alejarse de ser víctima de los hechos adversos y de uno mismo?

Tercero: la gestión del juicio, interno y externo. Del propio y el de los demás.
¿Cómo puedes haberte hecho daño de una manera tan absurda? En un momento de bienestar total, sin hacer ningún movimiento de riesgo …

Aceptar las propias limitaciones y las debilidades es un buen aprendizaje.

Y también lo es aprender  a gestionar los juicios de los demás, a menudo disimulados en forma de bromas (sarcásticas, aunque bromas al fin y al cabo…)

¿Otra vez por vacaciones?

Y te preguntas, como desde fuera, se puede ser tant “trivial” incluso con la mejor intención para realizar determinados comentarios … porque al final, el dolor es tuyo y sólo lo sientes tú.

Y te das cuenta de la normalidad  con la que “se dan o damos” consejos a los demás sobre cómo proceder, ser o hacer.

Cuando te das cuenta realmente de la importancia de ser humilde ante la vida.

Siendo tan  frágiles,
¿cómo podemos decidir o juzgar lo que hacen o cómo lo hacen los demás? ¿Sabemos cómp es en realidad su vida?
O ¿Cómo gestionan sus emociones?
O ¿cómo pueden gestionar sus circunstancias?

Aceptar requiere de mucha humildad, pero también de la fuerza interna para saberlo ser, ser comprensivo con uno mismo y con los demás y sobre todo ser respetuoso realmente con todos.

El liderazgo es un proceso riguroso y serio.

La vida nos da situaciones para aprender. Aprovechemos cada ocasión.

Siempre con coraje, respeto, fuerza y ​​humildad

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