Liderazgo: eliminar el “gap” entre el decir y el hacer.

Liderazgo: eliminar el “gap” entre el decir y el hacer.

Liderazgo: eliminar el “gap” entre el decir y el hacer.

Liderazgo: eliminar el “gap” entre el decir y el hacer.

Hablo a menudo de liderazgo y de liderazgo transformacional o liderazgo por valores, como la disciplina que trata directamente el ser y el hacer de cada persona, equipo y organización.

Todos somos capaces de hacer grandes discursos sobre valores. Sabemos hablar de respeto, de ética, de compromiso, de generosidad e incluso de bondad. Pero el decir y el hacer demasiadas veces están separados por una distancia demasiado grande.

En esta sociedad en la que hemos vivido hasta ahora, el día a día se ha llenado de palabras amables pero no de hechos suficientemente nobles.

Hay un conjunto importante de personas que creemos firmemente en este “paradigma”: en trabajar para aprender a comprometernos a actuar de acuerdo con los valores. Esto no quiere decir que siempre lo consigamos. Todas las personas nos equivocamos, todos tenemos momentos de inseguridades y de debilidades que hacen que no podamos llevarlo a cabo.

Creo que es fundamental poner el foco en esta coherencia entre el decir y el hacer. Entre lo que hablamos sobre los valores y la actuación de acuerdo con ellos.

Comprometerse con los que más lo necesitan es de una gran nobleza. Y muchas personas del primer mundo nos comprometemos a través de la colaboración con uno u otro formato, con las ongs. Pero lo que no podemos admitir es que dejemos para el apartado “colaboración con ong” el sentido del trabajo por valores.

El día a día, nuestro quehacer diario, es lo que nos exige nobleza, lealtad, voluntad de servicio, humildad, generosidad y respeto con los compañeros de trabajo, con los colaboradores y con los “competidores” en los sentido mercantil de la palabra.

El COVID19 nos dejará una situación muy difícil de superar tanto a nivel social, como a nivel económico.

Algunos de mis compañeros con quienes comparto el interés, el trabajo académico y profesional sobre liderazgo por valores, me dicen que es posible que después de esta pandemia se abra en una nueva etapa de esperanza con respecto a la actuación humana.

Personalmente pienso que una parte de la población será sensible a este desierto laboral y a la situación social que se nos acerca. El sistema público deberá cubrir las necesidades más básicas de todos los que lo necesiten. Pero no será suficiente.

No soy especialmente optimista sobre las actuaciones para valores en la etapa que se nos acerca. Y no lo soy porque tengo la experiencia de la crisis que comenzó en 2007. Ante recursos escasos, se establece el modelo “depredador-presa” que estudiaba en las clases de ecología en el tercer curso de Biología. La selva. El todo es válido.

Y ciertamente, ante los recursos escasos, la supervivencia es innegable.

Pero lo que realmente nos puede permitir superar la gran crisis social y económica que nos viene, es aprender a trabajar por valores.

Estoy segura de que este planteamiento, puede parecer para algunos, un mundo de “happy flower” o propio del “mundo de Yuppie”. Estoy segura de que nada más lejos.

Ahora es tiempo de aprender a disminuir al máximo la distancia entre los discursos y las acciones. Ahora es más que nunca, tiempo de aprender a trabajar por valores y hacerlo. Es tiempo de aprender a sumar, respetar, ayudar, compartir, empatizar, dejar de juzgar, ser ético, ser leal, trabajar netamente pensando en el bien de muchas personas.

Los gobiernos deberán dar ayudas a todos los que lo necesiten. El sistema público deberá ser reforzado con la aportación de  recursos para tener la dotación suficiente de una vez por todas de los recursos necesarios. La investigación deberá tener el valor que se merece. Las empresas deberán funcionar porque ellas son las creadoras de puestos de trabajo que son los que  nos permiten a todos tener una vida digna.

Pero todo esto debe ocurrir funcionando por valores: los gobernantes, los políticos, los servidores públicos y todos y cada uno de nosotros.

Deberemos ser conscientes de que no podremos actuar como en la selva, en la que todo es válido para sobrevivir. A partir de este momento, cada hacer, cada acción deberá hacerse coincidiendo lo que predicamos con lo que hacemos.

No podrá existir el gap que separa los discursos de las acciones.

Ahora no nos será suficiente la justificación interna de que colaboramos con una ong para sentirnos bien.
Respetemos el trabajo de las ONG que con profesionalidad y voluntad de servicio llevan a cabo su trabajo. No hagamos que sea por todos nosotros, “sólo” un reservorio de justificaciones.
Hagamos de nuestro día a día, lo que proyectamos en estas ongs que admiramos.

En la vida no todo es válido. Y esto sólo se concreta trabajando por valores. Cada día. En todas las acciones.

Hagámoslo! Ahora  lo necesitamos más que nunca.

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