Liderazgo es compromiso y pasión para actuar de acuerdo con los valores.

Liderazgo es compromiso y pasión para actuar de acuerdo con los valores.

Liderazgo es compromiso y pasión para actuar de acuerdo con los valores.

El liderazgo es compromiso y pasión para actuar de acuerdo con los valores.

Como he dicho en diversas ocasiones nuestra sociedad está formada por muchos directivos que no han desarrollado su liderazgo  pero también por muchos líderes anónimos que no tienen responsabilidades para incidir en la mejora de la sociedad.

El estado óptimo es que los directivos y personas que tienen responsabilidades hayan desarrollado su liderazgo.

Afortunadamente la sociedad tiene directivos y responsables de organizaciones y empresas que son líderes en el sentido puro del concepto. Sin embargo necesitamos que este hecho se incremente considerablemente. Pero también tenemos la obligación de reconocer a quienes lo hacen bien.

Los líderes -incluso los que están en las posiciones más anónimas socialmente-, siempre aportan valor a la sociedad, porque son los que trabajan por valores.

En diferentes ámbitos -política, empresas y organizaciones sociales– hay establecida la cultura de “pasar por encima de lo que es incómodo” cuando se trata de asumir responsabilidades. Desde el ámbito del liderazgo es fácil identificar los motivos. Una vez más el miedo a no ser valorado, el miedo a no ser reconocido en el estatus que nos imaginamos que debemos tener, el miedo a no gustar, el miedo a no ser queridos, nos frenan para decir lo que no nos gusta , lo que nos duele, e incluso cuestionar lo que sabemos que no es cierto.

Los intereses económicos, los intereses sociales y los intereses intrínsecamente personales (ego, dinero y reconocimiento social), normalmente pasan a tener más fuerza que el trabajo por valores.

Todos podemos recordar algunas personas que han dicho en voz alta y clara una verdad, quienes en público o en privado han reconocido errores, los que han expresado sinceramente sus necesidades, personas que han sabido pedir ayuda sin miedo a mostrarlo como una debilidad y personas que han roto con lo que podríamos decir que es “políticamente correcto“. Son personas que recordamos y que admiramos por estas acciones. Son líderes.

La expresión “políticamente correcto” significa que no se dice lo que realmente está pasando. Quiere decir aceptar lo inaceptable.

Y lo contrario de ser “políticamente correcto“, no es faltar al respeto, sino que es ser sincero desde el coraje. En realidad es el respeto más grande que puede haber: tener la valentía de decir la verdad.

Todas las personas tenemos la capacidad de autoengarnos y convencernos de que somos sinceros y somos honestos. A menudo, “las necesidades más mundanas” nos empujan a hacerlo.

El liderazgo va directamente relacionado con tener el coraje de reconocer lo que es veraz de lo que es una acción o discurso bien forjado para justificar nuestras “pobres realidades mundanas”.

Actuar de acuerdo con los valores es difícil. Normalmente conlleva hacer renuncias personales y más aún significa tener el coraje de reconocer y renunciar si es necesario a las necesidades “operativas” por encima de lo que es verdad y esencial.

Actuar por valores implica necesariamente tener coraje. Significa afrontar las inseguridades, las debilidades y los complejos. Y también implica asumir las críticas -a veces feroces- de los que no les conviene que las verdades salgan a la luz.

Hacerlo, -trabajar por valores y defender hacerlo-, requiere firmeza y fuerza interna.

Es mucho más fácil, “sonreir” y mantener las “buenas relaciones sociales cordiales” aunque las actuaciones que se lleven a cabo vayan en sentido contrario de lo que realmente creemos que es bueno por el bien de la comunidad o de la organización.

Nuestra sociedad la forman las personas que con su labor “anónima” están comprometidas socialmente y comprometidas realmente con los valores.  Pero también hay quienes se instalan en la defensa de sus intereses personales por encima del respeto a los valores .

Cuando nos encontramos ante hechos que sabemos que no responden a la verdad, debemos tener el coraje para decirlo claramente. Y debemos saber que poner en evidencia la falta de compromiso de algunas personas con los valores como son la honestidad, sinceridad, transparencia y la ética nos puede conllevar la pérdida de buenas relaciones, incluso del trabajo o de los que un día quisimos considerar amigos.

Es fácil darse cuenta de quién es que no actúa por valores y viven en la defensa de los propios intereses por encima de los valores. Son las personas que por las necesidades más triviales actúan de la misma manera en diferentes ocasiones y en diferentes ámbitos. A menudo sólo se trata de escuchar y observarles para darse cuenta.

Trabajar de acuerdo con valores significa estar dispuesto a hacerlo y defenderlos, con pasión, con firmeza, con coherencia y con coraje.

Los que no lo hacen, se quedan en el juicio, la crítica, el desprecio y con el autoengaño. Y eso es lo que realmente trastorna la sociedad.

El camino es largo. Y necesitamos líderes que trabajen con honestidad, coraje, ética, y sinceridad.

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