Liderazgo. Es acción. Es rigor.

Liderazgo. Es acción. Es rigor.

Liderazgo. Es acción. Es rigor.

Hemos reflexionado muchas veces sobre el concepto de liderazgo y sobre qué es ser líder.

La prensa y todos nosotros nos llenamos la boca de lo qué hacen nuestros representantes públicos, los gubernamentales y los de las organizaciones sociales.

Todos nosotros vivimos en medio de mucho ruido, donde se mezclan informaciones de todo tipo a través de múltiples canales que nos hacen llegar la comunicación. Algunas veraces. Otros superfluas. Muchas falsas.

Se podría decir que las informaciones que se transmiten son más o menos fidedignas en función del rigor de quien las crea y de quien las emite.

Y es aquí donde radica la principal importancia de tener líderes que ocupen los puestos más determinantes de la sociedad, que son los que tienen más influencia dado que sus acciones y decisiones afectan a la vida de todos. Pero no son los únicos que tienen la responsabilidad del rigor.

Nuestra sociedad necesita rigor. Rigor en la toma de decisiones. Rigor en la comunicación de estas decisiones. Rigor en el hacer.
El rigor necesita de liderazgo y de los elementos que lo conforman.

Es decir, el rigor se obtiene a partir del conocimiento, actuando con humildad y teniendo coraje.

En las últimas décadas, los medios de comunicación de todo el mundo incorporaron las tertulias de televisión y de radio. Las tertulias se formaron con personas que opinaban de todo y en cualquier momento. (Y aquí me me sitúo también yo misma, que he participado durante años de tertulias de televisión y de radio).

No nos engañemos. Sólo unos pocos tienen el nivel para opinar de los diferentes temas en cualquier momento. Y es un placer escuchar expertos en las diferentes materias en los diferentes medios de comunicación. Del mismo modo que se agradece contar con periodistas que trabajan y transmiten con rigor la información.

Ninguna persona es objetiva, y por tanto por expertos que podamos ser de un tema, pondremos siempre el sesgo de nuestra opinión. Pero el rigor debe fundamentar las acciones y las comunicaciones.

Un líder (y recuerdo que cuando hablo de líderes estoy hablando de todos y cada uno de nosotros), debe pasar a la acción. Debe “hacer”. No sólo tiene que hablar de lo que debería hacer, y aún menos, –si me lo permitiis-, de lo que deberían hacer los demás.

Un líder es riguroso y pasa a la acción. Y pasa a la acción contando con la información necesaria trabajada, fundamentada, documentada y contrastada.

Y esto es aplicable al directivo, al comunicador, y al político.

Es cierto que no siempre se tiene ni se puede tener toda la información. Un ejemplo lo hemos visto en la gestión de la pandemia de la que no se sabía ni el origen ni la evolución. O podríamos poner miles de ejemplos más conocidos por el público o más privados de cada empresa y organización.

Especialmente en nuestro país todo se admite. Personas con poca o nula formación o cualificación en la materia, ejercen de profesionales (directivos, políticos, consultores, coaches, opinadores, profesores, pseudoterapeutes, comunicadores, camareros, vendedores ..)

Es imprescindible creer en la sociedad del conocimiento y crearla, en la que las profesiones, las acciones y las opiniones se basen en datos objetivos y dispongan de la capacitación necesaria para ejercerla.

Como he escrito tantas veces, para el liderazgo no es suficiente con el conocimiento adquirido a través de los estudios (aunque es imprescindible). Hay también un desarrollo personal que incorpore la capacidad de actuar y hacerlo también, de acuerdo con los valores de la ética, la bondad, la generosidad y la humildad. Conseguirlo también es posible.

Será entonces, cuando se sabrá actuar y comunicar con rigor. Y en el caso de que falte la información requerida, se podrá decir con humildad que se carece de ella.

El objetivo de nuestra sociedad es el rigor. Rigor que se fundamente en el conocimiento y en la veracidad y evidentemente con la formación en valores de las personas.

El reto es importante, pero nuestra sociedad lo reclama.

Todos debemos contribuir a hacerlo posible.

Empecemos!

Imagen: foulard de seda natural. Pintado a mano. Autor: Núria Aymerich.

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