El líder crea conexión: mira a los ojos.

El líder crea conexión: mira a los ojos.

El líder crea conexión: mira a los ojos.

El líder crea conexión: mira a los ojos.

Durante muchos años las empresas y las organizaciones han valorado especialmente las “hard skills”.

En el mundo empresarial se ha seleccionado a las personas especialmente por su currículum académico. Es cierto que para ejercer determinadas profesiones es imprescindible la titulación (médicos, arquitectos, biólogos, psicólogos, ingenieros, …).

En la última década las “soft skills” ya forman parte importante del proceso de selección: la flexibilidad, la capacidad de adaptación, la capacidad de trabajar en equipo, la resiliencia … son algunas de las comptencias que se valoran en un proceso de selección.

Tener la capacidad de crear conexión con las personas, es uno de los retos más importantes que nos encontramos en la vida.

Las palabras pronunciadas y los silencios, son herramientas que expresan poco en la comunicación y demasiadas veces estamos en una conversación que lo que se dice con palabras y lo que realmente sucede no es coincidente.

En muchas ocasiones, una conversación con palabras respetuosas y amables, esconde la verdadera realidad de sus interlocutores.

La mayoría de personas somos expertas en utilizar la dialéctica (palabras y silencios), adornados con gestos, como arma protectora, para evitar afrontar las diferencias que nos separan con las otras personas. De hecho, se puede llegar a ser experto en decir frases amables y educadas, como “herramientas encapsuladas” por no afrontar seriamente lo que nos separa del otro y nos duele.

Tener verdadera conexión con otra persona no es ni simple ni fácil. Para tener conexión con otra persona necesitamos sacar los filtros que nos tapan los miedos y las inseguridades.

La conexión con otra persona, -sólo-, se consigue desde la sinceridad. Y a todos nos cuesta mucho ser sinceros.

Y todos evitamos ser sinceros porque nos hace sentir desnudos delante del otro. Mostrar nuestra “verdad” o nuestra “realidad” nos coloca en un espacio de inseguridad.

Y es curioso, porque lo que emitimos “disimulando” es lo que consideramos que no le gustará de nosotros a la otra persona. Y en cambio lo que conseguimos es emitir incertidumbres e inseguridades y la sensación de que no emitimos la verdad y eso es lo que verdadera nos aleja de los demás.

Por otra parte, lo que “disimulamos” es el que más percibe el otro.

Para ser capaces de mostrarnos sinceramente, necesitamos ser valientes y necesitamos saber que todas las personas valoramos la sinceridad y comprendemos las razones del otro cuando nos las exponen.

Nadie es del todo seguro. Es más, todos tenemos muchas inseguridades. Todos sufrimos por diferentes cuestiones (económicas, familiares, físicas -edad / peso / forma / cabellos, conocimientos …-. Y casi todos, sufrimos por todas ellas, a la vez.

Y  lo que más valoramos todos es la conexión con los otros, es decir la confianza.

Y de forma ilógica, es justamente por la inseguridad que sentimos, que rechazamos la conexión con los demás.

La conexión entre personas, es la que hace relaciones sinceras y sólo desde la sinceridad se establece la conexión y la confianza.

La conexión, la confianza y la sinceridad entre las personas es el verdadero valor de las empresas, de las organizaciones, de las relaciones personales y de la amistad.

Fijémonos cómo incluso los grandes temas del mundo, se fundamentan en la confianza, en la sinceridad y en la conexión.

Y sino, ¿qué es lo que ha generado el gran tema de la semana? La marcha de Messi del Barça? Algo más que la confianza y la conexión entre el Presidente del Barça y el mejor (y más caro) jugador de fútbol del mundo?

Si el Presidente Bartolomé y Leo Messi se hubieran mirado a los ojos con sinceridad, habrían establecido conexión y confianza probablemente habrían solucionado las diferencias y podrían haber sido un ejemplo didáctico para todos. Creo que esto es lo que pedía Messi.

Podría poner diferentes ejemplos en el mundo de la política, pero este es un tema que requiere de varios post en el blog.

Cuántas miradas a los ojos faltan entre responsables políticos del mundo!

Hay mucho trabajo que hacer para conseguirlo!

Pero antes de pensar en los demás y juzgar la falta de miradas a los ojos entre los demás o de los demás, nos podemos preguntar a cada uno de nosotros:

¿a quiÉn no miramos a los ojos y con quien evitamos la conexión por nuestros miedos e inseguridades?

Seguro que demasiadas veces volvemos la mirada hacia otro lado, y entre silencios y palabras amables dejamos que la vida pase, sin la calidad que merece y nos merecemos.

Aprender a mirar a los ojos, nos haría a todos más felices y construiríamos entre todos, un mundo más sano y más noble. En definitiva un mundo mejor. También para nosotros.

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