La integridad es liderazgo

La integridad es liderazgo

La integridad es liderazgo

La integridad es Liderazgo

La integridad y el liderazgo son dos de las palabras que se utilizan “alegremente” sin darles  el verdadero sentido.

Pero ¿qué es ser íntegro? Y ¿un líder debe ser íntegro? ¿Por qué?

Como hemos dicho muchas veces el líder, para serlo realmente, debe ser ético, honesto y humilde. Pero si damos un paso más, podemos darnos cuenta de la importancia de que sea íntegro.

Para que un líder sea íntegro significa que es capaz de actuar de acuerdo con valores.

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En realidad uno es íntegro cuando actúa de acuerdo con sus valores. Desafortunadamente no todo el mundo conoce cuáles son sus valores, pues la educación que hemos recibido durante años ha puesto poco énfasis en saberlos identificar.

Hablar de valores, normalmente queda en la retórica y en las buenas palabras. Estamos en  uno de los momentos de la historia que más se habla de valores y en el que se es menos  consciente de los que tenemos  cada uno de nosotros.

Actuar de acuerdo con nuestros valores es muy difícil. Es mucho más fácil encontrar mil justificaciones para actuar de la manera que mejor nos vaya por nuestras conveniencias, normalmente sociales y económicas.

Ser íntegro significa actuar de forma leal y limpia con uno mismo y con los demás.

Son muchos los signos que indican la falta de integridad de las personas. Por ejemplo:

  • decir algo a los compañeros y hacer otro
  • decir que se ayuda y en lugar de hacerlo complicar la vida de los compañeros
  • dar unos resultados económicos que no se ajustan a la realidad
  • decir que se tiene un objetivo y realmente trabajar para otro
  • Ser desleal con las personas del entorno
  • Ser incapaz de mirar los ojos a las personas
  • Evitar las conversaciones más cotidianas para evitar reconocer que se traiciona o se miente

Ser íntegro es difícil. Implica renuncias. Y también implica generosidad, lealtad y humildad.

Muchas veces hemos dicho que la falta de lealtad, el juego sucio, la mentira están formadas de complejos de inferioridad y de inseguridades.

El camino no es fácil y no lo es para nadie. Ninguno de nosotros somos siempre íntegros, porqué todos y cada uno de nosotros tenemos inseguridades y caemos en nuestras propias trampas.

Lo que es imprescindible es ser consciente de la importancia de ser íntegro y es importante en primer lugar serlo con nosotros mismos, pero también lo es para los demás y para la sociedad en la que vivimos.

Si escuchamos lo que pide y grita  la sociedad actual, es la integridad de los políticos y gobernantes públicos. Pero antes que nada tenemos el objetivo principal de serlo nosotros, con nosotros mismos y con los demás.

Decirlo es fácil. Hacerlo difícil. Pero vale la pena que lo intentemos.

Tenemos que poder mirarnos al espejo y comprobar que lo que vemos es nuestra integridad o como mínimo  la fuerza de voluntad, -sincera-, de serlo.

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