Humildad: fundamento y resultado del proceso de liderazgo

Humildad: fundamento y resultado del proceso de liderazgo

Humildad: fundamento y resultado del proceso de liderazgo

La palabra humildad proviene del latín Humilitas, que quiere decir “pegado a la tierra”. Es un valor y es lo contrario de la soberbia. Permite a las personas reconocer sus debilidades, cualidades y capacidades, entendiendo que todas y cada uno de las personas tiene las suyas.

La humildad es el resultado de un firme proceso personal interior. La genética nos condiciona a todos, una forma de ser y de hacer. Pero tal como hemos comentado en muchas ocasiones, el entorno familiar y cultural en el que crecemos, también nos determina.

Pero …

Cómo se hace para ser humilde?

¿Por qué hay personas que son humildes y otros que no lo son? ¿Cuál es el motivo?

La humildad es una buena medida del nivel de liderazgo de cada persona. Sabemos que el liderazgo se puede aprender, y la humildad es una de las principales claves.

La falta de humildad expresa con diferentes formas:

  • Personas que directamente actúan con soberbia. A menudo muestras a los demás “su poder”. Bien sea jerárquico en una organización, o en la familia, o en su entorno en general.
  • Tratan a los demás, directa o indirectamente con desprecio. (A veces de forma educada y disimulada).
  • Algunas personas tienden a lucir de una “falsa humildad”. Repiten muy a menudo que no “son nada”, o “que no influyen en los demás”, cuando en realidad, sólo aceptan su visión.
  • Otros, se esconden y tratan de pasar desapercibidos, mientras pueden tener una posición (por ejemplo en el trabajo) de bloqueo o extremo control, en el trabajo de los demás.

Por el contrario, las personas humildes …

  • Respetan a los otros y los tratan de tú a tú, independientemente de su nivel jerárquico, social o económico
  • Normalmente son sinceras. Explican las cosas tal como son. Evitan subterfugios.
  • Son transparentes. No esconden información.
  • Reconocen sus errores y no culpan a los demás de todos los errores o problemas.

Ser humilde es un proceso difícil. Hay que saber reconocer las propias inseguridades y las propias fortalezas.

La soberbia es la respuesta al sentimiento interno de ser menos que los demás. Y los miedos internas, vienen siempre motivadas por creer y confiar poco en uno mismo.

La persona que se da poco valor internamente, reacciona mostrándose en el exterior falsamente “poderoso”.

Estas reacciones siempre tienen motivaciones. Normalmente en la edad infantil: hermanos más inteligentes, padres que mostraron poco afecto, entornos hostiles, soledad, incomprensión ….

Todos podemos ser humildes, si sabemos trabajar estas cuestiones internas que nos hacen sentir verdaderamente débiles y / o inferiores.

Se trata de tomar conciencia. Hay que saber reconocer nuestras inseguridades y nuestras carencias y a la hora también nuestras fortalezas y nuestras virtudes.

Para reconocer nuestras fortalezas, también hay coraje y también hay que ser humilde. Hay que aceptar que todos tenemos puntos fuertes y puntos débiles. Y reconocer los puntos fuertes, nos permite poder trabajar y gestionar el nuestros puntos más débiles.

Cuando nos encontramos ante una persona soberbia y / o con falta de humildad, es bueno que los consideramos con compasión. Debemos entender que está expresando sus carencias y sus miedos. Y a buen seguro cuando una persona hace uso de “su más”, nos está pidiendo que lo reconozcamos, lo cuidamos y le damos atención.

Gran parte de los problemas que hay en nuestra sociedad (políticos, organizacionales y sociales), requieren de humildad para poder ser solucionados. Querer ganar al otro, es una muestra clara de querer mostrar el propio “poder”.

Hay que comprender que sólo desde la práctica de la humildad, las personas podemos comprender a los demás, respetarlos y desde aquí encontrar soluciones a las diferencias que nos separan.

El liderazgo requiere de humildad. No hay liderazgo sin humildad.

Sin humildad puede haber directivos, y personas con poder (político, organizacional o económico), pero son personas que no crean equipo, no tienen seguidores, no ilusionan y no son reconocidos por los demás.

Todas las personas, debemos poner atención en nuestra humildad y saber reconocernos cuando nos apartamos y trabajar con coraje y valentía para hacer frente a todas las causas que nos alejan.

La sociedad, los ciudadanos, las organizaciones, las empresas, piden personas humildes. Piden líderes.

Todos podemos aprender, practicar y mejorar.

Hagámoslo.

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