La gestión del EGO. Comprensión, compasión y liderazgo

La gestión del EGO. Comprensión, compasión y liderazgo

La gestión del EGO. Comprensión, compasión y liderazgo

En muchas ocasiones hablamos del ego de las personas y a menudo no hemos profundizado en su significado.

El ego es en psicología la instancia física a través de la que el individuo se reconoce como “yo” y es consciente de su propia identidad. El ego es por tanto, el punto de referencia de los fenómenos físicos y media entre la realidad del mundo exterior, los ideales del superyó y sus instintos.

El ego de cada persona no se puede juzgar. Es parte esencial de todas las personas. Somos nosotros en estado puro.

El problema se genera cuando el ego se transforma en un “superego” o un ego desmedido.

Esta desmesura de ego, se hace evidente en los primeros momentos de una relación interpersonal.

Pero ¿porqué hay personas que tienen este “superego” o “ego desmesurado”?

A menudo es un síntoma de su “vacío”. Las reacciones desmesuradas quieren compensar carencias interiores importantes.

Normalmente sus causas se encuentran en la infancia. Simplificando podríamos decir que la falta de sentimiento de amor en edades infantiles, o bien se “trabaja” internamente o / y con la ayuda de profesionales o acaba desembocando con reacciones anómalas del ego.

¿Cuáles son los principales “síntomas” de los la sobredimensión del ego?

Reclamar atención. Hablar siempre de uno mismo. Responder a todo, en función de lo que hace o ha hecho en la vida (normalmente cargos de relevancia social). Hablar siempre refiriéndose al  “yo”. Olvidar el nosotros. Exigir directa o indirectamente el “servicio” de los demás. Exigir el reconocimiento de los demás ….

Los “egos” sobredimensionado buscan reconocimiento social y este se expresa buscando lugares considerados de éxito social.

En definitiva el sentimiento de “falta de entidad propia” genera un grito permanente de reconocimiento externo.

Estas personas generan unas relaciones complejas con los demás. Suelen encontrarse naturalmente con personas “generosas en exceso” que les dan respuesta a sus necesidades, hasta que necesariamente un día se cansan y deciden cortar este tipo de relación. También es un hecho frecuente que las personas con este tipo de ego, buscan lugares considerando que les “dan poder” sobre otras personas haciendo uso de su nivel jerárquico.

Podemos encontrar ejemplos en puestos de responsabilidad política, empresarial y en organizaciones de todo tipo.

Es bueno hacer un repaso a la reacción de su entorno. La comprensión es la herramienta más efectiva. Entendiendo que hay que darles reconocimiento para compensarlos sus carencias.

Es fácil comprender que sus reacciones son un “grito” a veces de alto volumen, pidiendo atención y reconocimiento.

También es cierto que las personas que se relacionan, tienen que poner un límite a la comprensión. Todos y cada uno de nosotros, tenemos la responsabilidad de comprender a los demás para establecer las mejores relaciones posibles, pero también es vital, respetarse a uno mismo para no dejarse llevar por relaciones nocivas.

Los líderes no pueden tener  egos sobredimensionados.

Algunos directivos, -sin liderazgo-, ocupan lugares relevantes  en las organizaciones porque han dedicado su vida a querer ocupar puestos de relevancia social, deseando encontrar en ellos, la respuesta a su insatisfacción interior.

El liderazgo es humildad. Es sencillez. Es tratar de tú a tú al otro. Es el respeto más profundo a los demás.

Y una reflexión final es tomar conciencia de la importancia de no juzgar a los demás, sobre los egos desmesurados, sin pensar que nos lleva a todos y cada uno de nosotros a emitir este juicio.

Pensemos  en que no se diera el caso, que fuera nuestro propio ego,  el que nos impulsara a definir a los otros en función de nuestras propias carencias….

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