¿Delegar o controlar? Confiar es la respuesta

¿Delegar o controlar? Confiar es la respuesta

¿Delegar o controlar? Confiar es la respuesta

Delegar y controlar son dos competencias que tienen una incidencia directa en las organizaciones. Si se delega por confianza y el control es seguimiento para conseguir buenos resultados, nos hemos enfocado al éxito de la organización.

Es habitual encontrar en los cursos de dirección de empresas, el tema de estudio: “aprender a delegar”. Se considera una competencia necesaria del directivo.

Pulsa aquí para encontrar la definición de delegar aquí

Todos conocemos a directivos que saben delegar y en otros que no saben. Los miembros de la organización agradecen o sufren los responsables en función de si saben o no delegar.

También conocemos directivos controladores que consideran que esta es una función propia de su rol.

Delegar y controlar son dos recursos donde se guardan buena parte de las carencias de los directivos.

Vemos porque …

La sociedad actual a la cual ya podemos llamar la sociedad del conocimiento, la forman unas organizaciones que son cada vez más horizontales. Cada persona tiene asignadas unas responsabilidades y se espera de ellas unos resultados concretos.

Uno de los principales problemas de las organizaciones es que una parte de los directivos no conocen cuáles son sus funciones. Y normalmente no las conocen porque no las saben hacer.  Puedes encontrar más información pulsando aquí

La función de un directivo es la de tener visión,  marcar los objetivos e impulsar el trabajo de todo el equipo para conseguir que estos se alcancen.

El principal reto de los directivos es saber ejercer las funciones que les son propias.

Los buenos directivos eligen los perfiles profesionales adecuados para desarrollar las tareas que corresponden a cada puesto de trabajo.

Cada profesional necesita saber qué quiere la organización y qué se espera de él en concreto. Y debe saber que cuenta con la confianza de los directivos, para llevarlo a cabo.

El profesional debe ser responsable de su tarea y de él “sólo” se debe esperar y valorar los resultados obtenidos.

Hay personas que no saben delegar y entienden la delegación como un acto de decir a los demás lo que deben hacer. Esto no es delegar sino que es:  darles órdenes!.

Delegar significa respetar la labor de cada persona y respetar que puedan desarrollar con libertad y con responsabilidad las tareas que le corresponden a su puesto de trabajo.

Los directivos no aprenden necesariamente a delegar estudiando en una escuela de negocios.

Aprender a delegar sólo es posible si se trabaja un cambio de actitud interna, aprendizaje por otra parte nada fácil y al que se pone poca atención.

Un directivo que no sabe delegar es aquel que dice a los demás lo que deben hacer y, actúa mostrando que por de el hecho ser sabe más de un tema que el propio profesional.

Pondré un ejemplo: Un mal directivo puede optar por decirle a un ingeniero como debe resolver un determinado proceso técnico. Esto puede hacer sentir importante al directivo y sobre todo, si es un directivo inseguro, se sentirá “poderoso” respecto al técnico.

El directivo que no sabe delegar, controla.

Y el control es el síntoma más claro de las inseguridades del directivo.

Querer controlarlo todo es una muestra clara de no tener confianza en los demás.

La confianza es una de las claves del éxito de las organizaciones.

Para saber delegar, hay que saber confiar. Y para confiar en los demás las personas deben confiar en sí mismas. Este es el gran reto de los directivos!

No se puede confundir el seguimiento de los resultados con el control.

El directivo tiene la obligación de comprobar que los resultados esperados se obtienen y el seguimiento será realizada a lo largo de todo el proceso productivo.

El directivo tiene que hacer reuniones de seguimiento y mantener las conversaciones necesarias para conocer la evolución de los procesos, para resolver y para aportar los recursos y soluciones que facilite que se alcancen los objetivos propuestos.

El seguimiento de las tareas y los procesos sólo se puede hacer desde la confianza con el equipo. Y el directivo delega en el equipo en la medida que él mismo sabe ejercer las funciones que le son propias.

El directivo controlador es el que no sabe delegar.

Necesita tener el control sobre personas para sentirse que es importante y que lo que hace tiene sentido.

El controlador se desacredita a sí mismo pues muestra a través de esta actitud sus inseguridades.

El proceso para aprender a delegar se basa en trabajar las inseguridades personales. Se trata de saber que cada miembro de la organización tiene sus funciones y que nadie es más importante que ninguna otra persona. Todo el mundo es importante en el lugar que ocupa y todo el mundo tiene sus propias funciones.

Delegar es saber asumir la propia responsabilidad y respetar a las demás personas y el lugar de trabajo que ocupan.

Sólo se puede delegar desde la confianza en los demás y la confianza con los otros es el resultado de un proceso personal que permite hacerlo.

El control es siempre el refugio de las propias inseguridades.

Y el control y evitar delegar sólo se puede entender cuando las personas con las que se trabaja ejercen con mala praxis. Entonces se trata de afrontar directamente el problema. Son pocos los casos.

Sólo los buenos directivos saben delegar y evitan el control por el control.

Saber delegar y evitar el control sin sentido es liderazgo.

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