El COVID-19 nos obliga a todos a ser responsables y éticos. No son sólo palabras.

El COVID-19 nos obliga a todos a ser responsables y éticos. No son sólo palabras.

El COVID-19 nos obliga a todos a ser responsables y éticos. No son sólo palabras.

El COVID-19 nos obliga a todos a ser responsables y éticos. En serio. Va de valores. No son sólo palabras. Son hechos.

En estas semanas son muchas las voces que hacen pronósticos sobre cómo cambiará nuestra vida. Economistas, sociólogos, políticos y expertos en diferentes disciplinas se atreven a predecirlo.
Realmente nadie sabe cómo nos cambiará la vida.
Ya antes de la llegada de la pandemia, eran muchos las voces de personas expertas que fundamentaban la necesidad de cambios de costumbres y de comportamientos para salvar el planeta y para conseguir una sociedad más justa.

El uso desmedido de fuentes de energía que consumen combustibles fósiles y contaminantes, así como el consumo irresponsable, han dado como resultado un planeta que, por horas, se está destruyendo. Tenemos una sociedad mundial dividida en un pocos muy ricos y una mayoría que tiene serias dificultades para vivir. Añadido a estos dos elementos fundamentales, podemos sumar las guerras que están activas en el mundo.

La única solución para salvar nuestro planeta y nuestra sociedad, es la educación y  la formación. Necesitamos educar en valores, y educar a las personas para que tengan la capacidad de actuar de acuerdo con ellos.

Lo he dicho y lo he escrito en miles de ocasiones.

Este es el reto: la educación.

A menudo  hablo de liderazgo transformacional, ahora ya evolucionado por muchos autores como liderazgo ético. No importa el nombre. La esencia es que todos aprendamos a identificar nuestros valores, a potenciarlos y tener la capacidad de actuar de acuerdo con ellos.
Esta manera de hacer, no necesita de grandes titulares.

Necesita de método, coraje y humildad.

Este conocimiento que todo el mundo da por supuesto que ya sabe, es la asignatura con más suspensos de la historia!

• Como se explica sino, que haya guerras me pleno siglo XXI?
• ¿Cómo se explica que en el mundo haya 1.300 millones de personas en pobreza extrema de los que 665 son niños?
• O, ¿cómo podemos permitir estar destruyendo el planeta, lo que significa que destruimos la vida animal y vegetal, y por lo tanto, obviamente, nuestra propia vida?

Podemos incluso pensar que estos hechos no nos afectan directamente. Basta con mirar a 2 metros a nuestro alrededor para darnos cuenta de las necesidades reales de muchas personas de este que consideramos el “primer mundo”.

La  educación en valores, es responsabilidad de todos y cada uno de nosotros.

Todos debemos ser éticos en nuestro comportamiento. No es válido que se quiera engañar y mentir a colaboradores nuestros. No vale. Debemos ser sinceros, capaces de decir la verdad y si lo necesitamos, debemos saber pedir ayuda. Pero mentir, o utilizar los demás en beneficio propio es el ejemplo más cotidiano que todos nosotros tenemos la obligación de evitar.

La política es el gran escaparate de esta forma de actuar. Estrategias partidistas de poca monta. El miedo de que “el adversario” político nos gane posiciones. La necesidad de utilizar a quien sea en supuesto beneficio propio…

Si algo ha puesto de manifiesto la pandemia es la evidencia de cómo somos todos. En momentos duros es cuando las personas nos mostramos tal como somos y es en estos momentos donde se ve claramente quién sabe actuar por valores y por lo tanto con ética y quién no lo hace.

Los políticos por su exposición pública nos lo muestran. La población les criticamos. Pero yo me pregunto si mientras nos dedicamos a juzgar y criticar, no podemos pedirles que actúen con ética, humildad y honestidad en sus acciones mientras todos y cada uno de nosotros también lo hacemos.

De esta gravísima situación sólo saldremos entre todos. No es una frase. Es tener la capacidad de hacerlo bien. Con respeto y con generosidad. Priorizando realmente el bien común. Y sólo lo haremos si todos y cada uno de nosotros nos miramos el espejo interno y nos preguntamos si cada acción que hacemos es honesta, ética, respetuosa y si se enfoca en en el bien común. O … sólo va encaminada hacia el bien individual y en el ego.

Más que nunca es tiempo de valores. Es el momento crucial de actuar de acuerdo con valores. Va en serio. No son palabras. Los únicos objetivos que tienen sentido son erradicar la pobreza, lograr la justicia social, la paz y respetar el planeta. Sino, nada tiene sentido.

Hagámoslo!

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