El camino hacia los momentos de liderazgo

El camino hacia los momentos de liderazgo

El camino hacia los momentos de liderazgo

Entre las inseguridades y los momentos de liderazgo …

No me cansaré de decir que el liderazgo es el resultado de un proceso complejo que las personas logran trabajando a lo largo de la vida.

Es un proceso que responde en buena parte al equilibrio interno, a la madurez, a la seguridad con uno mismo, a la gestión de las propias inseguridades y al conocimiento.

El liderazgo se aprende. No nos lo da sólo la experiencia profesional o la experiencia de la vida.

Aprender liderazgo requiere de atención, de tomar conciencia de lo que significa y de aprendizaje.
El liderazgo es mucho más que una reflexión personal. Es aprender conceptos, es saber identificarlos, integrarlos, mejorarlos, comprobarlos y superarlos.

El principal enemigo del liderazgo son las inseguridades personales. Estas toman importantes dimensiones ante los nuevos retos.

Las inseguridades se muestran en muchas formas. Quienes me conocéis o me habeis escuchado en conferencias y cursos, sabéis que me refiero a ellas, con diferentes expresiones. Identificar las inseguridades nos ayuda a construir el liderazgo.

Las inseguridades se muestran o por “exceso” o por “defecto”.

Las inseguridades que se manifiestan por exceso, se muestran con híper-seguridad, espíritu de superioridad, dureza, distancia, menosprecio a los demás, soberbia ….

Y tal como hemos dicho en muchas ocasiones, este tipo de sobreactuaciones que están motivadas por las inseguridades no hacen más que mostrarse de forma directa y transparente.

Lo primero que se ve de una persona son las inseguridades que tiene.

Por otra parte, las inseguridades que se manifiestan por “defecto” son las que dan señales mostrándose transparente, invisible, haciendo silencios, evitando situaciones, …

El liderazgo es un proceso dinámico.

Desarrollar el liderazgo de las personas es difícil y duro. Es difícil ser humilde para reconocer nuestras inseguridades, para que las personas tenemos una tendencia natural a defendernos y protegernos de nosotros mismos. Es lógico, cuando sentimos miedo, nos protegemos.

Y es cierto que cuando sentimos miedo, y por lo tanto nos sentimos inseguros, es porque hay motivos que lo fundamentan: un cambio de trabajo, una separación, un viaje a un lugar desconocido, impartir un nuevo curso, coger un coche nuevo, hacer una conferencia …

Son situaciones que tienen elementos nuevos hacen que nos protegemos frente al que nos es desconocido. El miedo actúa como elemento protector. Es por ello existe el miedo.

El liderazgo es va consolidando cuando tenemos la voluntad y el coraje de hacerlo.

Es preguntarnos en todo momento, de que tenemos miedo, cómo estamos reaccionando ante lo que nos es desconocido o nos puede ser.

  • ¿Cuántas excusas buscamos para no reconocer lo que nos hace sentir miedo o nos hace sentir inseguros?
  • ¿En qué nos limitamos?
  • ¿Cuántas excusas nos buscamos para no iniciar un nuevo proyecto?
  • ¿Cuántas excusas nos buscamos para no dejar atrás lo que no queremos?
  • ¿Cuántas excusas nos buscamos por no decir lo que pensamos, porque nos da miedo la reacción de la otra persona?
  • ¿Cuántas excusas nos buscamos por no hacer lo que de verdad sentimos?
  • ¿Cuántas excusas nos buscamos por no hacer lo que deseamos?
  • ¿Cuántas excusas nos buscamos para no dar un paso adelante?
  • ¿Cuántas excusas nos buscamos por no pedir ayuda?Pues todas las personas, –todas-, tenemos inseguridades y todas buscamos excusas por las mismas causas.

Las personas que más trabajan su propio liderazgo, son las que tienen la capacidad de tener momentos en que son cien por cien líderes.

Son aquellos momentos, que somos capaces de actuar de acuerdo con lo que somos, activando todas nuestras capacidades y sin ningún miedo ni inseguridad.

Todos tenemos pues en la vida, momentos de liderazgo. CuanTo más trabajamos el desarrollo de nuestro liderazgo, más momentos de liderazgo seremos capaces de vivir.

Ninguno de nosotros, estamos siempre actuando como líderes y aplicando nuestro liderazgo. Pero el objetivo es conseguir que podamos actuar como líderes el máximo de veces posible.

Ante  las dificultades, hay que conectar con nuestro liderazgo.

Y cuando nos parece que lo tenemos bastante trabajado y logrado, de nuevo aparece una nueva situación que nos obliga a reconectar con nosotros, con nuestras capacidades, nuestras fortalezas y revisar nuestras inseguridades.

Aunque nos parece casi imposible, las inseguridades se pueden superar.

Ahora … en estos días de verano … de posibles horas de ocio, es un buen momento para recordar cuando y cómo hemos sido nosotros mismos al 100%.

Así identificaremos nuestros momentos de liderazgo y podremos reencontrar la manera de superar las situaciones más difíciles que a menudo nos llevan los nuevos proyectos y las relaciones humanas.

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