Aprendamos de los errores y construyamos un futuro con responsabilidad.

Aprendamos de los errores y construyamos un futuro con responsabilidad.

Aprendamos de los errores y construyamos un futuro con responsabilidad.

Aprendamos de los errores, construimos un futuro con responsabilidad.

Son días para la reflexión. La pandemia pone al descubierto la sociedad que, entre todos hemos construido, durante las últimas cinco décadas.

El país salía de una cruenta guerra civil. Poco a poco se fué construyendo una democracia y el encaje en Europa. La globalización creció con fuerza. Y poco a poco fuimos a la sociedad del bienestar. Una sociedad que los medios de comunicación e internet, y en buena medida, todos nosotros, mostramos al mundo, como normalidad.

Las guerras que en 2020 están activas  (Yemen, Irak, Siria, Sudán del Sur, Somalia, Afganistán … las más de treinta dictaduras existentes actualmente en el mundo, los campos de refugiados que acogen a millones de personas provenientes de países en guerra, los cientos de pateras que con condiciones infrahumanas cruzan diariamente el mar, tragando a buena parte de sus ocupantes, países pobres de África con falta de recursos básicos y sanitarios forman parte de esta sociedad que hemos construido. Más cerca, tenemos el cuarto mundo, gente que en medio de los rascacielos y las avenidas, viven con condiciones penosas, sin tener ni tan solo una casa en la que vivir en condiciones dignas. Todo esto es también nuestra sociedad. Hoy y aquí. Hasta ahora, hemos mirado hacia otra parte.

Ahora, el Covid-19 nos obliga a mirar de frente. Se pone en evidencia, la sociedad que entre todos hemos construido. Llena de carencias y de injusticias.

Una sociedad que se ha dividido más que nunca, entre unos pocos muy ricos y unos muchos, con menos recursos o con recursos cada vez más reducidos y precarios.

Son muchas las acciones generosas y anónimas de ciudadanos de este primer mundo. Miles de personas que con voluntad de servicio, trabajan para mejorar la vida de los que menos tienen. Algunos directamente, otros a través de ONG. Personas transparentes pero que, gracias a ellas, se sostiene el sistema.

Hoy vemos como el COVID 19 está llevándose masivamente a las personas mayores y a las personas más débiles por su estado de salud.

Para mí, esta es la gran muestra de la sociedad que entre todos hemos hecho y no hemos sido incapaces de evitar.

Nunca en un país de África, aunque en medio de la máxima pobreza que puedan tener, dejaría un abuelo abandonado o le dejaría morir en la soledad.

¿Cómo podemos permitirnos que la gente mayor muera sola en una cama de hospital, o en residencias? ¿Cómo podemos haber creado una sociedad tanto insolidaria e insensible para permitirlo?

¿Quién de nosotros no sabía que el principal problema que tenía nuestra sociedad era la atención y el cuidado de las personas mayores? Personas mayores y solas, en la mayor parte de las ocasiones.

El virus ha venido y  ha puesto en evidencia las carencias de nuestra sociedad con la falta de valores y de compromiso con las personas y especialmente con las más débiles.

Ahora, son los médicos, las enfermeras, los auxiliares, los servicios de limpieza, los policías.. quienes se están dejando la vida por todos nosotros y especialmente para todos aquellos por los que nuestra sociedad que hemos llamado del primer mundo, no hemos sido capaces de hacer nada, para evitar llegar a esta barbaridad que estamos viviendo.

Tiempo de valores. Si. Tiempo de valores que no tuvimos. Y tiempo de valores que habrá que ver si seremos capaces de tener, de respetar y actuar de acuerdo con ellos.

De momento, a los que hemos “menospreciado” no dándoles valor por lo que hacían, dan la vida por encontrarnos un respirador, taparnos con una sábana o acompañarnos en el último suspiro.

Todos tenemos la obligación de no olvidar lo que entre todos hemos hecho tan mal. Ahora aunque tarde, será el momento de ponernos a hacer una sociedad mejor.

Tampoco nos podremos permitir omitir el reconocimiento a todos los que con tanto esfuerzo y voluntad de servicio, hoy se dejan la vida por todos nosotros. Hacía tiempo que lo hacían. Tampoco lo supimos valorar.

Es tiempo de valores. Pero es tiempo de actuar de acuerdo con los valores. No son palabras. Es nuestra obligación.

 

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