La adaptabilidad. Competencia clave para la era post-Covid.

La adaptabilidad. Competencia clave para la era post-Covid.

La adaptabilidad. Competencia clave para la era post-Covid.

La adaptabilidad. Competencia clave para la era post-Covid.

En la etapa actual se habla con frecuencia de la importancia de desarrollar un conjunto de competencias para afrontar con éxito el futuro.

Una vez más usamos las palabras y los conceptos con ligereza, sin profundizar con la correspondiente reflexión.

Y es por eso que hoy quiero compartir con vosotros una reflexión sobre la adaptabilidad.

Es fácil decir que nos tenemos que adaptar y es fácil recomendarlo a los demás y nosotros mismos, hacerlo.

¿Qué significa “adaptarse”? Quiere decir ser “flexible”?

Hay una certeza biológica ya formulada por Darwin que explica muy bien que sobreviven las especies que tienen más capacidad de adaptación. Aquellas que no lo hacen, mueren. Desaparecen.

Y es exactamente así en cualquier situación, sea en la biología, en el ámbito personal, profesional o social.

Pero el concepto de adaptación demasiadas veces va ligado a una actitud de la resignación. Es decir, “aunque no me gustan las circunstancias en las que vivo, me adapto. Con resignación“.

La adaptación y la flexibilidad no pueden ir vinculadas a la resignación. En todo caso se pueden ir relacionadas con la paciencia, entendida como un estado de respeto a las circunstancias que nos toca vivir.

Todos hemos vivido situaciones en las que no nos sentimos cómodos. Entonces la respuesta es aprender a entrenar la paciencia, pero es lo mismo que “resignarme con paciencia“.

Para adaptarse hay que ser flexible. Y ser flexible no es sinónimo de ser débil.

Adaptarse no significa dejarse arrastrar por los hechos que nos toca vivir, sin poner límites. Se trata de mantener la serenidad y la calma. La paz interior.

A mi me gusta mucho la pintura japonesa. He hecho los primeros aprendizajes y la practico haciendo y disfrutando del sumi-e y del shodo pintando su kanjis. La pintura japonesa representa la esencia, la sobriedad, el equilibrio, la profundidad y de todo ello hace la “belleza”.

Una de las representaciones más emblemáticas de la pintura japonesa es el bambú.

El bambú por su forma de crecer, es en sí mismo, una lección de vida. La semilla tarda 7 años en crecer, por lo tanto durante años no vemos ningún resultado de haberla plantado, y es capaz de crecer treinta dos metros al mes. Cuando sale, casi podemos ver el movimiento de crecer, mirándolo.

El bambú es una muestra de cómo debemos poder ser capaces de plantar hoy para recoger un tiempo después … a veces, mucho tiempo después.

Podría profundizar en muchos de los aspectos que nos enseña el crecimiento del bambú. Lo haré en otra entrada en el blog porque son bastante interesantes.

Pero hoy quiero referirme a que el bambú se mantiene derecho y crece, gracias a su flexibilidad. Sabe adecuarse al contexto, porque es flexible, adaptable y cambia cuando es necesario hacerlo. Es fuerte.

El bambú nos muestra como la adaptabilidad y la flexibilidad van ligadas a la fortaleza interior. En definitiva a nuestro propio liderazgo.

Somos adaptables y flexibles en la medida que cambiamos la inseguridad personal para la seguridad interior. Requiere como siempre digo: coraje y humildad.

Para ser adaptable y flexible, hay que hacer un trabajo personal interior. Este trabajo conecta directamente con el desarrollo de nuestro liderazgo.

Lo contrario a la adaptabilidad es la rigidez y es evidente que ante los cambios de forma, una pieza rígida se rompe.

En los tiempos que vienen, –acentuados por los efectos de la pandemia-, Las organizaciones piden personas “adaptables” y “flexibles“. No están pidiendo competencias que se aprenden con un manual ni en una escuela de negocios. y mucho menos se aprenden en unos pocos días o meses. Son difíciles de aprender, pero se pueden aprender.

Estas competencias: la adaptabilidad y la flexibilidad, surgen del interior de la persona y se trabajan y se practican con mucha fuerza de voluntad y con mucha conciencia.

Es por ello que una vez más, cuando se habla de competencias para la nueva etapa que nos tocará vivir, debemos evitar ponerlas en una lista, como si se tratara de la lista de la compra.

Estamos hablando de procesos que requieren rigor y seriedad. Cuando se piden seamos conscientes de lo que estamos pidiendo porque es bastante más difícil que comprar un yogur.

Los procesos de desarrollo de liderazgo transformacional dan herramientas para practicar la adaptabilidad y la flexibilidad. Lejos de la resignación. Lejos de la rigidez. Es serio. Es difícil. Es profundo. Es posible.

Hagámoslo!

imagen: Sumi-e. Bambú. Pintado por Nuria Aymerich

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